Reforma 12 noviembre, 2008
Escrito por emejota en : Análisis, Música , 14 comentarios , trackbackLos foros que debaten en Internet las Cantatas de Bach abordaron estos dÃas pasados la Cantata BWV 80, “Ein feste Burg ist unser Gott” (“Una firme fortaleza es nuestro Dios”) compuesta para la fiesta de la Reforma que tiene lugar el 31 de Octubre o el último domingo del mes, según. Los musicólogos y los investigadores proporcionan muchos datos pero poca información realmente musical. Es curioso eso: cuando se habla sobre música se hace mientras la música suena de fondo. AsÃ, podemos seguir la pista genealógica de esta importante obra y encontrar su origen en una primitiva cantata fechada alrededor de 1714. Entre esta y la versión definitiva de BWV 80 hay un par de versiones intermedias. Dado que el manuscrito original se ha perdido y que existen similitudes en el procedimiento compositivo con la cantata BWV 14 se supone que la obra data de principios de 1730. Los investigadores no solo miran el pasado de la obra; a falta de un presente en el que zambullirse incluso apuntan al futuro para sorprender a Wilhelm Friedemann Bach, el primogénito, adaptando la partitura paterna para salir de un apurillo en una fecha tan tardÃa como 1821.
Pero, ¿qué pasa con BWV 80? Pasan muchas cosas interesantes, sobre todo en el imponente movimiento de apertura. Bach lo construye Ãntegramente sobre el coral luterano que da nombre a la cantata, el himno del luteranismo por excelencia, de colorido épico. He aquà sus dos primeros versos:
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Cojamos la lupa y quedémonos con el inicio. Indaguemos un poco para ver qué es lo que nos llama la atención de esta melodÃa:

La respuesta esque el ámbito melódico efectúa un movimiento pendular entre dos notas que actúan de marco: el re y el la:

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¿Es relevante eso? Lo es desde el momento en que Bach lo tiene en cuenta para construir el tema de la fuga que se dispone a componer. El tema rellena de notas conjuntas los huecos entre los extremos, aunque sigue poniéndo énfasis en estos (a fin de cuentas son los pilares del asunto) otorgándoles una mayor duración rÃtmica:

Las entradas de este tema, a cuatro voces, tienen lugar en este orden:

En el momento en que las cuatro entradas están en juego el resultado se revela como un colchón sobre el que se asienta el coral original entonado por los oboes (tres según la indicación de Bach, lo que quiere decir que eso debe oÃrse bien porque es importante: obvio, se trata de la melodÃa luterana original)
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Hay más tela que cortar de la que parece. Del coral original ha derivado un tejido polifónico que, a su vez, le ha servido de soporte. Además, una audición atenta nos mostrará que mientras se suceden las entradas, las voces que ya están en juego no dejan de citar al menos la cabecera del tema. Es un juego de alusiones continuas. El broche de oro lo pone el bajo continuo: sólo si se dirige atentamente el oÃdo hacia allà al final (dada la exuberancia sonora es fácil que pase desapercibido) descubriremos que reproduce nota por nota el canto de los oboes como si fuera su eco (es un canon) de manera que la melodÃa luterana enmarca por arriba y por abajo la fuga vocal elaborada sobre sà misma. Y asà con todo el coral. Un festÃn musical para festejar una de las fechas más significativas del luteranismo.