Libro

El martes al punto de la mañana fuí a Pamplona pero esta vez no iba ni de médicos ni a ningún asunto profesional. Iba a entregar las 167 páginas que componen la próxima edición impresa de “La Idea del Norte” a la persona que se ha ofrecido amablemente a prologarla.

Resumir más de 1300 posts en 167 páginas ha sido un dolor, como si me amputara algo a mí mismo. Además de un dolor ha sido dificilísimo: hubo que hacer una primera selección y de esta, otra, y así sucesivamente. Podría parecer que ayudó el hecho de que, de entrada, había que prescindir por razones obvias de aquellos posts con trocitos de audio, por ejemplo. Pero entonces tenía la sensación de que la cosa quedaba coja: la narración de un músico sin música. Lo dicho, muy difícil. Se trataba de asomarse al gran caleidoscopio de posts que componen este blog, reducirlo y conseguir que tuviera cierto sentido de continuidad. El resultado: 167 páginas, 55000 palabras, un cuarto de millón de caracteres. Los números no los he sacado yo, como podrá suponerse, sino el PageMaker, el programa elegido para convertir este blog en papel sin dudarlo un instante porque sí, porque soy un nostálgico del PageMaker y porque ay (suspiro).

Y todo esto para qué.

Buena pregunta. Para contestarla tendría que rebobinar (algo que he tenido que hacer mucho estos días) y recordar aquella otra pregunta: ¿por qué este blog? Viene esto a cuento porque la mañana del 28 de Mayo de 2005 yo no sabía que antes de acostarme abriría un blog y escribiría en él mi primer post. De hecho, ni siquiera tenía muy claro qué era un blog. Y fue la cancelación de última hora de una cena la que me hizo quedarme en casa y emplear el tiempo en asomarme a la pantalla, ver en el portal de Terra un artículo sobre los blogs, hacer click, levantar una ceja, hacer un par de clicks más para confirmar sendos presentimientos y zas. Primer post. Así empezó todo: de golpe y como un juego. Este blog empezó como un juego y terminó por convertirse en una terapia, un bálsamo, un altavoz al exterior y un viaje introspectivo al mismo tiempo, un punto de encuentro y una larga lista de cosas más que se amontonan y no dejan ver la palabra primera: juego. Pues ahora me da que pasa algo parecido. Porque recordemos que estábamos con la pregunta acerca de la razón de hacer una versión de “La Idea del Norte” en papel. Si me la hubieran hecho cuando el proyecto era solo una posibilidad, habría contestado (y lo hice) que me lo tomaba como un juego, como me tomé el arranque de este blog. Pero tras tener que leer por orden cronológico todos los posts me quedé pensativo un rato y me pregunté si no estaría ya todo dicho. Y entonces el libro adquirió un sentido muy distinto. Comprendí que, más pronto o más tarde, ese libro sería un recuerdo (sobre todo el día que el dominio laideadelnorte.com venza y todo lo que en él haya contenido desaparezca engullido por un agujero negro del ciberespacio)

Con esa idea (y esta Idea) me puse a la tarea muy en serio y en serie: mes por mes. Yo creo que ha quedado una visión de lo que es este blog (un día llegaré a decir “de lo que fue este blog”) más o menos clara. Sobre todo en lo relativo al tono, a la atmósfera, a la visión que tengo del mundo que me rodea desde este teclado. Estando eso en el papel, que falten cosas no importa tanto. El proceso sigue en marcha con vistas a que se concrete antes de que acabe el año. Alguien se ofreció a hacer el prólogo (que será Preludio, como no podía ser otra cosa en esta suite de palabras) y alguien propuso también hacerse cargo de la portada. Incluso ha habido quien resolviese a 300ppp el formulajo matemático de Wittek. Mil gracias. Mientras tanto yo me he dedicado a hacer lo que en el fondo ya estaba hecho, seleccionando y poniéndolo en orden. No es lo mismo el ritmo de serial que marca el directo del blog (capítulo diario) que la integral desplegada sobre la mesa, como no sabe de la misma manera leer una historia sobre el fondo luminoso de la pantalla que sobre el blanco del papel, donde la tinta reposa tranquila. Una de las ausencias más sentidas en esta recopilación son los comentarios, la salsa de este blog, eso lo he tenido claro desde el principio. Precisamente a sus autores va dedicado principalmente este trabajo que, en breve, verá la luz.

9 pensamientos en “Libro

  1. Rachel

    Habrá que hacer cola para hacerse con uno de los ejemplares. Y luego habrá que hacer cola otra vez para que el autor lo firme. Y luego le buscaremos un sitio especial en la estantería.

  2. Iona

    Mira por dónde que llevaba yo un par de días sospechando que lo que ibas a hacer es precisamente eso que has hecho. Pues qué bien para nosotros porque así podremos ver en papel algunas cosas que nos perdimos en su día y ver las que vimos en su día pero que nos gustaria volver a ver, y escuchar lo que haya que escuchar (o no se podrá escuchar?), y así también se lo podremos enseñar a nuestros pequeños antes de que desaparezca todo engullido por no se sabe qué. Y mira por dónde que llevo yo también tiempo acordándome de pagemaker en sus múltiples versiones y lenguas.
    Gracias por este regalo.

  3. crishu

    Increíble…estoy flipando!!!

    No quiero ni pensar en eso de que algún día el blog se convertirá en pasado…y aunque lógicamente será así, ahora ni me quiero hacer a la idea…así que ni lo menciones!!! jeje

    Un besazo

  4. Rachel

    interesante debate crishu…. un blog como todas las cosas terminarán siendo pasado. Deberíamos hacernos a la idea, del norte o no, desde el mismo momento en que tenemos conocimiento de algo.

    (que tremendista ¿no?, será que ha sido un día largo)

  5. toni

    me gusta la idea de tocar la Idea. de poder llevármela entre las sábanas para dormirme entre sus letras, o en el tren para poder traquetear cada sílaba. me gusta la idea de tocar la Idea y de sentirla y escucharla y mirarla y que tenga portada y contraportada. me gusta la idea de que tuvieras la Idea. así que me pongo a la cola pero ya. para los ejemplares y para las firmas. qué nervios, qué nervios. y enhorabuena, por supuesto.

  6. C.

    Sí, toni, tocarla y llevarla a al rincón en que cada uno se encuentra con otro y consigo mismo en la lectura. Esa es la Idea.

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