Archivo por días: 12 octubre, 2008

Escoleia

Para los griegos, “escoleia” era “lo que se hace en el tiempo libre”. De ahí se deriva el vocablo “escuela” porque “lo que se hace en el tiempo libre es aprender, crecer, mejorar”. Escoleia es también el nombre de un coro de niños de primaria que estudian en el colegio de los Escolapios de Bilbao. Lo que hacen en su tiempo libre es cantar, aunque no tengan conocimientos musicales; cantan porque les gusta y lo hacen muy bien porque van a grabar un cd dentro de unos días.

Ayer sábado por la tarde me llamaron por teléfono desde uno de sus ensayos para que pudiera escucharles las dos obritas que he escrito para ellos. Debían estar muy nerviosos porque al principio no se oía nada aunque yo estaba con la sonrisa puesta porque me parecía una cosa muy simpática. Empezó a sonar el piano primero y luego cantaron ellos por encima. Cuando terminó la obra dije que me había gustado mucho (lo cual era verdad) y que felicidades para todos. Y quien sostenía el teléfono les dijo que le ha gustado mucho y que felicidades a todos y entonces sonó un aplauso y un bieeeen con toda la alegría infantil que uno se pueda imaginar. Luego se hizo otra vez el silencio porque faltaba la segunda. Empezó primero el piano de nuevo y enseguida cantaron los niños. Y al final pasó lo mismo, aplauso y bienes incluídos. Me dijeron que mientras cantaban miraban de reojo hacia el teléfono móvil que hacía de puerta a través de cuyo pasillo de tantos kilómetros me encontraba yo con la sonrisa puesta, como preguntándose, quién estará ahí y qué estará pensando. Normal.

Componer para niños es precioso porque te devuelven lo que has creado con una frescura y una inocencia reconfortantes. Es como si entrara savia nueva dentro de uno mismo, iluminando las notas y los acordes de cada compás escrito. Y, además, se establece una comunicación muy cercana, yo diría que hasta cómplice, y eso es algo muy bonito también.

Mi agradecimiento más cariñoso para todos por el trabajo realizado y por regalarme unas sonrisas.