Dentista 19 septiembre, 2008
Escrito por emejota en : Asuntos propiosEsta mañana tenÃa cita con el dentista. Con la dentista, para ser más exactos. Lo sabÃa todo sobre mi boca cuando un dÃa, de pronto, la visualicé en mi propio colegio un par de cursos por debajo. Iba a decÃrselo pero en ese momento tenÃa su dedo Ãndice enfundado en un guante de latex hurgando por alguna muela o algo pero sÃ, sin duda era ella. Cuando terminó diciendo ese muyyyy bien que dice ella estirando la i griega tampoco le dije nada, primero porque tuve que enjuagarme la boca y segundo porque me quedé pensativo. Dejé a le gente en clase de naturales cuando ya tenÃa cita con los médicos y ahora los médicos son ellos. No es la primera vez que me ocurre. Y entonces pienso que durante todo el tiempo en que esta gente dejó las plastidecor, pasó por la facultad y montó sus respectivas consultas yo estaba mirando por la ventana, o anotando corcheas en el pentagrama, o imaginando cosas en el silencio de la mediatarde. O qué se yo. Y según me pille me quedo un poco agobiadillo o no, es decir, que o me da por pensar el tiempo que he perdido o me da por pensar que ellos también se han perdido otras cosas. La diferencia es que lo suyo parece salirles más rentable. Esta mañana no, desde luego, porque se supone que iba para sacarme el trocito de una muela que tenÃa rota pero me ha dicho la dentista con su voz dulce que de momento mejor que no, que mientras no me duela ni tenga infección y eso pues que mejor no porque, sabes, como está muy atrás tendrÃa que tenerte un rato con la boca bien abierta y tu limitación de mandÃbula… Eso ha dicho, con los puntos suspensivos incluÃdos, que vienen a decir que lo ve un poco difÃcil. Y yo, como soy muy obediente cuando me ponen ese babero de papel porque de repente es como si me fueran a dar un tarrito de papilla de frutas para merendar y me sale el punto inocencia y dulzura, digo que ah (sin abrir mucho la mandÃbula, por si acaso) y nada. De vuelta para casa.
Comentarios»
Por favor…me persigue esa palabra que enmarca el post o qué.
Resulta que yo tengo un pánico especial e insuperable a esa gente que cuida de tu boca y aunque deberÃa de ir…YA, no consigo convencerme a mà misma…hasta que me entre un dolor permanente durante dÃas o yo que sé.
Algún consejo? veo que tú lo llevas bien.
Un consejo? Pasarte el teléfono de mi dentista. Al contrario que a la mayorÃa de los mortales, no siento el menor pánico al dentista pero sà uno mayúsculo a mi médico de cabecera.
yo, sin ir más lejos, aunque salà y me perdÃ, siempre tengo la sensación de que me he perdido muchas cosas en todas partes, aquà y allÃ, por lo que no soy un buen ejemplo. Aunque después de escuchar el primer chiste de Woody Allen en Annie Hall me he quedado más tranquila.
En cuanto a los dentistas, pues me parece que últimamente aciertan conmigo.
¿Quién no piensa de vez en cuando en otras (im)posibles vidas de uno mismo?
nadie se pierde tantas cosas como cree. porque vives otras. es asà de simple. igual que los dentistas, cada uno con su método. el mÃo, por ejemplo, se revela sus propias radiografÃas de la boca en un cuarto con luz roja. y te las enseña con una lupa. y todo con dulzura y sin que te enteres.