Dentista

Esta mañana tenía cita con el dentista. Con la dentista, para ser más exactos. Lo sabía todo sobre mi boca cuando un día, de pronto, la visualicé en mi propio colegio un par de cursos por debajo. Iba a decírselo pero en ese momento tenía su dedo índice enfundado en un guante de latex hurgando por alguna muela o algo pero sí, sin duda era ella. Cuando terminó diciendo ese muyyyy bien que dice ella estirando la i griega tampoco le dije nada, primero porque tuve que enjuagarme la boca y segundo porque me quedé pensativo. Dejé a le gente en clase de naturales cuando ya tenía cita con los médicos y ahora los médicos son ellos. No es la primera vez que me ocurre. Y entonces pienso que durante todo el tiempo en que esta gente dejó las plastidecor, pasó por la facultad y montó sus respectivas consultas yo estaba mirando por la ventana, o anotando corcheas en el pentagrama, o imaginando cosas en el silencio de la mediatarde. O qué se yo. Y según me pille me quedo un poco agobiadillo o no, es decir, que o me da por pensar el tiempo que he perdido o me da por pensar que ellos también se han perdido otras cosas. La diferencia es que lo suyo parece salirles más rentable. Esta mañana no, desde luego, porque se supone que iba para sacarme el trocito de una muela que tenía rota pero me ha dicho la dentista con su voz dulce que de momento mejor que no, que mientras no me duela ni tenga infección y eso pues que mejor no porque, sabes, como está muy atrás tendría que tenerte un rato con la boca bien abierta y tu limitación de mandíbula… Eso ha dicho, con los puntos suspensivos incluídos, que vienen a decir que lo ve un poco difícil. Y yo, como soy muy obediente cuando me ponen ese babero de papel porque de repente es como si me fueran a dar un tarrito de papilla de frutas para merendar y me sale el punto inocencia y dulzura, digo que ah (sin abrir mucho la mandíbula, por si acaso) y nada. De vuelta para casa.

5 pensamientos en “Dentista

  1. Crishu

    Por favor…me persigue esa palabra que enmarca el post o qué.
    Resulta que yo tengo un pánico especial e insuperable a esa gente que cuida de tu boca y aunque debería de ir…YA, no consigo convencerme a mí misma…hasta que me entre un dolor permanente durante días o yo que sé.

    Algún consejo? veo que tú lo llevas bien.

  2. emejota Autor

    Un consejo? Pasarte el teléfono de mi dentista. Al contrario que a la mayoría de los mortales, no siento el menor pánico al dentista pero sí uno mayúsculo a mi médico de cabecera.

  3. Iona

    yo, sin ir más lejos, aunque salí y me perdí, siempre tengo la sensación de que me he perdido muchas cosas en todas partes, aquí y allí, por lo que no soy un buen ejemplo. Aunque después de escuchar el primer chiste de Woody Allen en Annie Hall me he quedado más tranquila.
    En cuanto a los dentistas, pues me parece que últimamente aciertan conmigo.

  4. toni

    nadie se pierde tantas cosas como cree. porque vives otras. es así de simple. igual que los dentistas, cada uno con su método. el mío, por ejemplo, se revela sus propias radiografías de la boca en un cuarto con luz roja. y te las enseña con una lupa. y todo con dulzura y sin que te enteres.

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