Oscuridad

“El peregrino mundo sigue girando” (Rose Hawthorne)

Un hombre en la oscuridad

“¿Ha de terminar de ese modo?”, se pregunta el narrador de la última novela de Paul Auster en la página 138. Cuando alcanzas la 207, donde está el punto final, nos lo preguntamos también nosotros. Vaya por delante que “Un hombre en la oscuridad” (Anagrama) es una gozada por partida doble, lo cual no es de extrañar tratándose de una historia que se bifurca. Pero a lo que iba: es una gozada por la historia que Auster teje desde la primera frase hasta la mitad de la página 138 (¿ha de terminar de ese modo?) y porque el libro entero es una nueva exhibición de la manera de narrar tan maravillosa que tiene este hombre.

El libro transcurre en el tiempo real de una noche de insomnio en la que el narrador, en primera persona, sumido en la oscuridad de su dormitorio, inventa una historia que entretenga el paso lento de las horas que marca el despertador de su mesilla. Inventar. Fabular. Eso es lo que hace el septuagenario August Brill noche tras noche, convaleciente de un accidente de coche en casa de su hija. Esta vez toca inventar a Owen Brick, sí, pongamos que se llama así; pongamos también que a ratos se hace llamar “El Gran Zavello” porque ejerce de mago en fiestas infantiles de cumpleaños. Qué hacemos con él. Situarlo dormido en el centro de un hoyo de tres metros de profundidad y de paredes lisas, de manera que cuando despierte no pueda salir de allí. Y qué pasará cuando despierte. Que le ayudarán a salir, descubrirá que en lugar de su capa de mago lleva puesto un uniforme militar y no sabrá dónde está. Pero lo mejor vendrá cuando descubra que se haya de golpe en unos Estados Unidos envueltos en una nueva Guerra de Secesión. Para Owen Brick, ayer la guerra estaba en Irak y hoy, al despertar en ese lugar extraño a sus ojos, la guerra está en casa. Norte contra Sur. Las Torres Gemelas siguen en pie pero las ciudades muestran las terribles cicatrices de los bombardeos. Comienzo prometedor. Qué más. Pongamos que Owen Brick es el elegido para detener la guerra. Y eso cómo se hace. Matando a la persona responsable, porque de este desaguisado general es responsable una sola persona, un anciano convaleciente de un accidente automovilístico. Cómo se llama. August Brill. Dicen que tiene insomnio.

Esa es la parte genial del libro, que en las formas tiene algo del Saramago de “Todos los nombres” y del “Ensayo sobre la ceguera” y de los mundos paralelos de Haruki Murakami aunque el propio narrador cita la idea de los mundos infinitos sugeridos por Giordano Bruno en el siglo XVI y los envuelve en un halo unamuniano: “No hay una sola realidad. Existen múltiples realidades. No hay un único mundo, sino muchos mundos, y todos discurren en paralelo, mundos y antimundos, mundos y sombras de mundos, y cada uno de ellos lo sueña, lo imagina o lo escribe alguien en otro mundo. Cada mundo es la creación mental de un individuo“.

Pero “Un hombre en la oscuridad” también es un título alegórico. Habla de las tinieblas en las que se encuentra sumido el ser humano en este mundo contemporáneo: “ojalá (mi hija) aprenda que los despreciables actos que los seres humanos cometen en perjuicio mutuo no son simples aberraciones, sino parte esencial de lo que somos. Así sufrirá menos”, y habla igualmente con énfasis crítico acerca de unos mandatarios norteamericanos a los que habría que meter en la cárcel, a Bush “junto con Cheney, Rumsfeld y toda la pandilla de delincuentes fascistas que dirigen el país”.

El problema de “Un hombre en la oscuridad”, su parte literaria en penumbra, es quizá la forma con la que ese aparato crítico está introducido en la narración, al final, un poco con calzador aunque la habilidad de Auster a la hora de contar la suavice un poco, pero no lo suficiente como para que el propio narrador se pregunte ¿ha de terminar de ese modo? a mitad de un libro que hasta entonces resulta fascinante y que en ese instante se quiebra para dar paso a una secuencia de acontecimientos: la minuciosa descripción, sin escatimar detalles, de una ejecución de un soldado en Irak o el drama de las familias que quedan en casa rotas, temas que dejan la doble sensación incómoda (este es un libro de dobles) de que la denuncia apremiaba sobre lo literario y que el lector se siente un poco culpable por lamentarlo.

16 pensamientos en “Oscuridad

  1. toni

    libro de Paul Auster en la estantería x por tus posts en el blog = a unas ganas tremendas de terminarme el que tengo entre manos, que también me gusta a raudales.
    todo un dilema

  2. C.

    ¡Es que no me da tieeeeempo de seguirte!

    Tras el caballero Hawkins -un libro exquisito, y de cierto aire también sarameguiense, valga el palabrejo, en la introducción de las voces de los personajes- ayer empecé con Pomponio Flato (siento decir que por ahora no a la altura de la trilogía cripta-laberinto-tocador). Me temo que el salto ha sido demasiado brusco.

    Queda anotado también este Auster. ¿Qué lees, toni?

  3. emejota Autor

    Eso, toni, qué lees?

    C: el Pomponio no está a la altura de la trilogía, no, dónde va a parar. Y el salto ha sido brusco por no haberte zambullido en los chavales que nadan, que ellos no se lanzan desde el trampolín :P

  4. C.

    Tienes que comprender que hasta que no me quite de encima las luces de gálibo, las de cruce, la señalización de la carga y los bornes de la batería -y espero que eso sea mañana-, no puedo meterme en mayores densidades :)

  5. Iona

    Qué casualidad otra vez. Ayer tuve en las manos ese libro, allí estaba en una estantería, no muy lejos de la sección de secadores de pelo (qué raros son los supermercados). En cualquier caso, como ya había elegido un secador, tuve que fastidiarme. Además, me dije, todavía tengo en casa La noche del oráculo por leer. Seamos realistas, Iona, o el secador de pelo o Man in the Dark o Man in the dark o Oracle night o Oracle night o terminar el que estoy leyendo. Pero gracias por tu estupenda introducción, seguro que en una próxima visita cae. Me ha gustado eso de que “los despreciables actos que los seres humanos cometen no son…….. sino parte esencial de lo que somos”. (quizá el problema sea que nos educan haciéndonos ver lo buenos que somos y no al revés, y así nos va de mayores, ¿no crees? me pregunto)

  6. orilla

    C… suerte! Yo ahora estoy en la fase seguir pq veo en verde el semáforo… el de los peatones, todo bien si no fuera pq voy dentro del coche. Ayer un poco mas y me cargo a uno, menos mal que iba a 1 por hora. es un tema delicado las prácticas de coche, para tratar en profundidad. :)

  7. Iona

    C: no te preocupes, yo aprobé y ni sé qué son las luces de gálibo ni los bornes de la batería (vaya palabras). Lo importante es que te vean segura y decidida, con o sin gálibo. Pero tampoco te pases y no te cargues a nadie como casi le pasa a la orilla.

  8. C.

    Gracias por vuestros ánimos ante esta tremenda prueba. Creo que lo peor ya ha pasado, porque es imposible que sentarse al volante resulte más duro que la lectura de las perlas del manual y las preguntitas de marras, del tipo:

    “Usted (coma) circula por el arcén de una autovía (coma) insuficientemente iluminada siendo (coma) su vehículo un cuadriciclo (coma) ligero; en dichas circunstancias y si va acompañado de su perro ¿debe usar (coma) el cinturón de (coma) seguridad?
    a) solamente en poblado y si llevo los auriculares puestos
    b) sí, pero deberé además usar un cinturón de cowboy homologado
    c) yo siempre, pero es indiferente si el cánido sale proyectado hacia adelante”

    De hecho, no he podido con el libro en cuestión y mañana voy a tirarme a la piscina. Eso sí, con mucho aplomo, Iona.

  9. Rachel

    jajajajjajaja

    Espero que leas a tiempo esto C (coma) porque (coma) la respues (coma) ta correcta no es (coma) ninguna de esas (coma ) tres. Debe (coma) tratarse de una errata (punto y coma).

    d) sí, pero sólo en el que caso de que mi perro sea un chow chow de lengua roja y siempre y cuando sea lunes o miércoles día impar en semana par de los meses 5, 8 y 9.

    Atenta porque todo el mundo suele caer en esta. Es una pregunta trampa.

    Lo del volante es coser y cantar.
    ¡Ánimo!

  10. C.

    Aaaayyyssssssssssss, Rachel querida, mechachislamár, justo ésa me ha caído y yo sin haber leído la respuesta a tiempo… Habían puesto collie en días pares, ya sabes, como suelen hacer, para despistar, y me temo que he metido (coma) la pata :(

  11. Iona

    Voces: Qué casualidad otra vez, yo también escucho voces, pero estas voces son distintas, son voces suaves y dulces, como si surgieran de un gran lago en el que alguien estuviera enseñando a remar a muchos niños a la vez, y como si ese lago estuviera en algún lugar del norte…

  12. Rachel

    Oooooooooooh te la han jugado con el Collie C¿? No me lo puedo creer.

    Bueno (coma) seguro (coma) que la junta de (coma) la trócola la (coma )
    has puesto en su sitio.

  13. orilla

    rachel, que lo del cohe es coser y cantar dices? ay dios mio, pues yo debo ser muy torpe, pq llevo bastantes practicas y todavia voy agarrotada y de vez en cuando digo ay ay ay que me la pego.

    no recuerdo si los cuadriciclos ligeros con semiremolque son aptos para vias interurbanas con visibilidad reducida. Creo que en estos casos lo mejor es poner el antiniebla trasero

  14. C.

    Gracias a vuestros consejos HE APROBÁUUUUUU.
    En serio, después de tanta tortura mental me ha parecido insultantemente tirado. Más vale que no me llegué a leer el librejo, porque ahora mismo estaría mesándome los cabellos enérgicamente…

    (me da no sé qué haber estropeado un buen post literario con el prosaico carné. Disculpas a tutiplén, Emejota).

  15. emejota Autor

    Nada, nada (y enhorabuena), yo estaba un poco asustao entre tanta palabreja no fuera a ser, además, que Auster se presentara protestando con un “yo venía a hablar de mi libro”. Algo de razón tendría (dicho sea como de pasada, ejem)

    (no me extraña que oigas voces, Iona, con este barullo automovilístico)

  16. toni

    enhorabuena C. es isultantemente tirado. un insulto, oiga. y así se conduce. o se piensa que se conduce (coma) que es mejor.
    leo el misteri de l’amor, la primera novela del letrista surrealista Joan Miquel Oliver, autor de las fantásticas historias pop de Antònia Font, un grupo mallorquín que son obligada escucha. sobre todo el coser y cantar, un recopilatorio con la Orquesta de Bratislava. alegría.

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