Diario

En la particular guerra de barcos que mi sistema inmunológico mantiene consigo mismo desde hace una pesadez de años, la cadera izquierda está tocada. Pero todavía no me importa. Le he dado muchas vueltas a la frase anterior porque se me hacía rara pero es que es así, no es que no me importe, cómo no me va a importar, sino que todavía no. Hay cosas que pueden esperar a que les prestes atención. Mientras tanto, puedes sentir la satisfacción de haber descubierto el instante justo en que el verano tocaba con las puntas de los dedos al otoño, cosa que sucedió ayer a eso de las seis de la tarde, puede que un poco más pero no tanto como para decir las siete menos cuarto. Y cuando tienes la suerte de percatarte de algo así los sentidos todos se proyectan aquí y allá, en estos colores, en aquellos olores. Puede parecer una actividad estresante pero qué va, porque de alguna manera el cuerpo y la mente también participan de esa alineación de estaciones en perfecto equilibrio.

Por supuesto, para disfrutar de ese fenómeno ambiental hace falta estar fuera de la ciudad porque dentro también se nota pero es distinto. Eso ayer. También ayer me apetecía ir al cine, a ninguna película en concreto; en realidad, para ser sincero, lo que me apetecía era comer palomitas y beber cocacola en el cine. En ocasiones es lo mejor del cine. Fuera también puedes comer palomitas y beber cocacola pero no es lo mismo. Nunca es lo mismo. No sé qué le pasa a la gente con las palomitas, todo el mundo diciendo que no soportan lo de las palomitas y tal. Yo creo que lo dicen en plan cultureta. Ellos se lo pierden. Pero te paras con alguien y le dices que igual vas al cine y enseguida te responden que ellos van a una sesión en la que saben que no va a ver gente comiendo palomitas porque les molesta una barbaridad la gente que come palomitas en el cine. Y entonces yo les respondo que a mi lo que me molesta del cine es la gente, no las palomitas, y que por eso voy a sesiones insólitas como la de las cuatro de la tarde de un día laborable de noviembre. Creo que eso les desconcierta un poco, unos porque creen que bromeo pero dudan y otros porque creen que digo la verdad pero quieren dudar. Allá películas.

De todas formas no fui al cine sino que me fui a caminar. El espectáculo estaba fuera. La cadera protestó pero me senté un par de ratos y se calló. En el segundo rato eché mano del móvil (ya es un gesto reflejo) y tenía una llamada de Sergio. Se la devolví y me dijo que era para decirme dos noticias, una buena y otra mejor, y escuché y celebré ambas frente a un maizal espléndido. En unos días lo celebraremos en una cena. La semana pasada se pasó por casa y, de paso, cenamos también. En verano, mientras está aquí, siempre hay tiempo para una cena porque luego empieza el curso y yo creo que lo echamos en falta.

10 pensamientos en “Diario

  1. toni

    a ciertas personas se las echa en falta durante el curso. y viceversa. pero es lo bueno de los reencuentros. como de las palomitas. a mí también me gusta comer palomitas en el cine. y lo que no me gusta es la gente que deja sonar el móvil, que lo contesta, que habla, que comenta, que durante los títulos de crédito siguen comentando que el novio de mi hermana tiene un trabajo de lo más sustancioso. y yo lo digo señora, por favor, le importa callarse, que ya ha empezado la película. ah, pero sólo son los títulos de crédito, no es importante. y, como no es importante, puede contarle lo de su cuñado a todo el cine? una vez le dije a un joven que, por favor, no hiviera tanto ruido comienzo la pizza. pizza, sí. del telepizza. y le dejaron entrar por la puerta con ella. al final, en días así, lo mejor es salir a disfrutar de ese momento justo en el que se juntan el otoño con el verano. como los dedos de ET y Eliott.

  2. Iona

    Yo también voy a ir al cine, no sé si a las cuatro, a las seis, a las ocho o a las diez, pero lo que sí sé es que no me pararé en ningún maizal por el camino (ya sé, yo me lo pierdo); es que tengo demasiada prisa por ver esa peli tan divertida con todos bailando, ya era hora de que se pusieran todos a bailar. Y también me compraré palomitas, que para eso están.

  3. C.

    Yo lo vi también (al otoño, digo), pero lo vi a las siete y en la ciudad (en esta ciudad llena de árboles, claro). Te prometo que era él.

    Y me alegro por Sergio, que ayer me hizo sonreír desde este blog.

    (¿a quién se le ocurre poner en duda la relación cine-palomitas?)

  4. emejota Autor

    C: el Sergio que ayer te hizo sonreir en este blog no es el Sergio del que escribo! Sergio sólo escribió una vez, hace mucho tiempo, disimulando un poco la voz.

    (¿a quién se le ocurre poner en duda lo de las palomitas? A todos, chica, a todos, esto es una conjura contra las palomitas)

    Iona: antes me quedaría haciendo palomitas en pleno maizal que ver esa peli, no sé, qué pereza, pero para gustos colores. Que la disfrutes.

    toni: los títulos de crédito. Fundamental. Como Woody en “Annie Hall”, palmada de fastidio en el mostrador de la taquilla y ese mítico: “pues ya no entro!” Pues yo igual, por eso voy siempre con 30 o 40 minutos de antelación. Soy de la teoría de que es necesario un periodo de aclimatación a la sala, como cuando de pequeño mirabas la pantalla blanca y las piernas, que no llegaban al suelo, se movían con nerviosismo a la espera de que, por fin, se desvelara qué misterio había detrás del cartel de ese señor con la ese en el traje que salía volando. Y ni móviles ni pizzas ni leches. Palomitas y Supermán. Y si no es Supermán, otra vez será, digo yo, no?

  5. Iona

    Noooooo, debe de ser divertidísima, mira lo que ha dicho Nick, de Barcelona:

    la peli es un petardo discotequero de cuidado, ¡en el mejor de los sentidos de petardo!

    si quieres, te invito a las palomitas…

  6. C.

    Aaaaah. Pues mira; es igual: me alegro de que el Sergio sobre el que escribes hoy tenga buenas noticias, chico, que está rebién que a la gente le salgan las cosas -menos a los malos malos, pero él no lo es ¿no?-. Y reitero que el que escribió ayer me hizo sonreír (y otras veces también, entonces).

    (pero vamos a ver; la cosa está clara: yema/clara, pez/escama, palomitas/cine, peine/cazalla. Evidente ¿no?)

  7. toni

    Iona, la peli es de carcajada limpia. pero de lo mala que puede llegar a ser. porque no sólo es malo el guión, la historia y las interpretaciones (excepto la señora Streep, aunque yo, de ella, borraba semejante patraña de micurrículum por miedo a represalias sangrientas), cosas completamente discutibles si las relacionamos con los gustos cinematográficos de cada uno, sino que es mala, no, malísima, técnicamente. y por ahí ya no paso. cuando vas a ver una cosa de estas, siempre piensas en que, como mínimo, técnicamente, será más que correcta. pero no, ni eso. unos planos-contraplanos, unos gazapos, una cámara… en fin que, al final, acabas riéndote mucho. pero muchísimo. pero no precisamente dándole un premio a ninguno de ellos (ojo, al momento te canto en bajo el camino de la iglesia, y a la respuesta de él, con las olas rompiendo en el acantilado).

  8. Iona

    ayer vi la peli, por cierto, yo sola en el cine y sin palomitas…..seguro que tienes razón con todas esas cosas, será malísima pero es que yo lo único que quería era taconear un poco al ritmo de la música (no ver buen cine), porque tampoco hay por aquí (que yo conozca) pistas de baile donde poder hacerlo como en los años setenta y ochenta. De hecho, yo no me reí mucho, salvo cuando las vi a ellas con esos pantalones de pata de elefante y esas botas psicodélicas (qué geniales). En cualquier caso, escuchar las canciones de Abba después de tantos años fue para mí súper refrescante. Con decirte que casi me pillo al acomodador y me lo llevo a la pista de baile (una improvisada allí mismo vamos).

  9. Iona

    porque acababa de tomarme un vaso de leche fría con bizcochos que ya no me quedaba hueco para nada. Y además, con tanto taconeo no sé donde hubiesen ido a parar las palomitas. Una pena.

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