Funeral

Se ha muerto el padre de mi amigo Carlos. De repente, aunque el hombre estaba delicado. Curiosamente, hace unos pocos días lo vi en la calle, en una de esas rarísimas veces que coincidíamos porque él salía poco y muy cerca de su casa ya que tenía problemas de movilidad. Lo ví la otra tarde caminar lentamente al otro lado de la calle apoyado en su bastón, giró lentamente la cabeza y me vio. Le saludé con la mano y él hizo lo mismo con la suya, con gesto lento. Al enterarme de la noticia he pensado que la otra tarde nos dijimos adiós.

Carlos y yo nos conocimos en maternales y hasta ahora. Vamos, de toda la vida. Durante la EGB fuimos como Kevin Arnold y Paul Pfeiffer, aunque daba igual quién era quién, y creo que ambos conservamos de manera muy nítida la aventura maravillosa que era cada verano de nuestra infancia. Ahora que la vida nos ha llevado por caminos muy diversos, a él por todo el mundo, nos vemos dos veces al año y ocupamos la tarde entera en una reunión que se ha convertido en un ritual. Para mí, una reunión imprescindible. Durante mucho tiempo, en nuestra infancia, creo que Carlos me veía con cierta admiración; todavía a veces creo ver en sus ojos algún reflejo de aquello y me sigue escuchando con esa atención tan suya, y corresponde con silencios muy elocuentes, siempre acompañados de una sonrisa, lo que de otra forma no se podría expresar mejor. Sin embargo, soy yo el que siente una admiración profunda por él, por la buena persona que es, por la labor que desempeña, por su amplio conocimiento del ser humano, por su brillante inteligencia, y lo sabe, aunque su modestia le hace reirse con pudor.

Carlos es la única persona que me gustaría que estuviera a mi lado, acompañándome en los instantes previos, si algún día tuviera que marcharme. Creo que también lo sabe, o quizá es que he ido a muchos de nuestros encuentros con la firme intención de pedírselo aunque al final no lo hiciera, no tanto por pudor, sino por haber tenido la certeza de que es algo que él ya conoce desde hace tiempo y te lo hace saber, asintiendo, con esa sonrisa suya tranquilizadora.

El funeral del padre de Carlos es a las 12.

5 pensamientos en “Funeral

  1. C.

    Tu amigo apreciará tu compañía y tus palabras.
    Mi hermana y yo nos tenemos prometido cuidarnos y estar. Es lo que tiene haber compartido ya tres despedidas de ese tipo: sabemos que podemos con ello.

    Ayer por la tarde murió también el padre de una buena amiga.

    Un abrazo (también para Carlos)

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