Recuerdos

Empezaré por el día en que salí de Pencey, que es un colegio que hay en Agerstown, Pennsylvania. Habrán oído hablar de él. En todo caso, seguro que han visto la propaganda. Se anuncia en miles de revistas siempre con un tío de muy buena facha montado en un caballo y saltando una valla. Como si en Pencey no se hiciera otra cosa que jugar todo el puto día al polo. Por mi parte, en todo el tiempo que estuve allí no vi un caballo ni por casualidad. Debajo de la foto del tío montando siempre pone lo mismo: “Desde 1888 moldeamos muchachos transformándolos en hombres espléndidos y de mente clara”. Tontadas. En Pencey se moldea tan poco como en cualquier otro colegio. Y allí no había un solo tío espléndido, ni de mente clara. Bueno, sí. Quizá dos. Eso como mucho. Y probablemente eran así de nacimiento.

(…) A los encuentros no solían ir muchas chicas. Por donde se le mirase era un asco de colegio. Selma Thurmer, la hija del director, sí iba con bastante frecuencia pero, vamos, no era exactamente el tipo de chica como para volverle a uno loco de deseo. Aunque simpática sí era. Una vez fuí sentado a su lado en el autobús y nos pusimos a hablar un rato. Me cayó muy bien. Tenía una nariz muy larga, las uñas todas comidas y como sanguinolentas, y llevaba en las tetas unos postizos de esos que parece que van a pincharle a uno, pero en el fondo daba un poco de pena. Lo que más me gustaba de ella es que nunca te venía con el rollo de lo fenomenal que era su padre. Probablemente sabía que era un gilipollas.”

J.D. Salinger, “El guardián entre el centeno”

13 pensamientos en “Recuerdos

  1. C.

    Ahí va una confesión: debo de ser de las pocas personas a las que el guardián en el centeno me dejó casi igual que antes de leerlo. Ya está dicho. Pueden empezar a silbar las balas.

  2. Iona

    “….Pero la gente se cree que las cosas tienen que ser verdad del todo. No es que me importe mucho, pero también es un rollo que le estén diciendo a uno todo el tiempo que a ver si se porta como corresponde a su edad. A veces hago cosas de persona mayor, en serio, pero de eso nadie se da cuenta. La gente nunca se da cuenta de nada.”

    (sigo con ese libro que has mencionado)

  3. emejota Autor

    (me parece muy bien, Iona; otro párrafo precioso. Hay tantos…)

    C: anda ya, no te creo. Que no, que estás de coña.

    Paco: hay un post Sokurov por ahí dentro pero bueno, vale, una pregunta muy apropiada para un blog que se llama como se llama.

    Vecina: dile al vecino que ya es hora de que se pase alguna vez por aquí.

    ps: de mayor quiero ser Holden Cauldfield cuando era adolescente.

    Y con esto y un bizcocho…

  4. el vecino

    … antes podía ir a la biblioteca a sacar libros que, en algunas ocasiones, no he podido terminar. Ahora con el cambio de ciudad me dá pereza hacercarme a la “nueva” biblioteca (nueva, para mí). En la “antigua” me refugiaba a leer cualquier cosa imitando lejanamente a Sebastian.

    Profe, déjame el Guardián sino me lo compro antes.
    ¿No os pasa que cuando dejais algo a medias (libros, series de TV…), se os queda un hormigueo ahí?

  5. C.

    A mí ya no me pasa, vecino, será que me he hecho mayor. Lo bueno nunca lo dejo a medias, y lo mediano o lo mediocre, no pasa nada por dejarlo, que el tiempo vuela…

    (Pero bueno, ¿es que nadie más que el jefe me va recriminar mi falta de adoración por esta novela “de culto”? No me lo puedo creer, je, je)

  6. La vecina

    (los demás chitón C. aqui el jefe dixit)

    Allá cada uno con sus manías C. tú te lo pierdes :P pero es difícil de creer eh??

  7. Iona

    “…No me invitaron siquiera a sentarme con ellas, creo que sólo porque eran unas ignorantes, pero me senté de todos modos. La rubia, la que había bailado conmigo, se llamaba Bernice Crabs o Krebes o algo por el estilo. Las dos feas se llamaban Marty y Laverne. Les dije que me llamaba Jim Steele. Me dio por ahí. Luego traté de mantener con ellas una conversación inteligente, pero era prácticamente imposible…”

  8. Manu

    Hola!

    Aprovecho este post sobre “El guardián entre el centeno”, uno de los libros que cambiaron mi adolescencia, junto con “Demian”, para saludarte, emejota.
    Como te dije ayer en la universidad -soy el que asoma la cabeza al fondo, en la primera foto- he entrado en tu blog con muchas ganas. Todavía estoy en la superficie, dentro del ejercicio del buceo, pero he de reconocer que la curiosidad que se despertó en mí ayer va en aumento.
    Por cierto, hablando de Demian, ¿no crees que “el duende” y “el estigma de Caín” son lo mismo?

  9. Iona

    Así que esos son los chicos de Massachussets… Parecen listos y aplicados ahí en la foto. Y no digamos esa chica morena de la camiseta verde, qué guapa. Así ya se puede dar clase…en Massachussets o donde sea, vamos. Nunca había visto tantas chicas guapas juntas en una clase. A eso se le llama suerte y no duende…

  10. Holden

    Sí, claro – le dije. Y era verdad. Pero se equivocaba en eso de que acabaré odiando a los que hayan jugado al fútbol en la universidad. En serio. No odio a casi nadie. Es posible que alguien me reviente durante una temporada, como me pasaba con Stradlater o Robert Ackley. Los odio unas cuantas horas o unos cuantos días, pero después se me pasa. Hasta es posible que si luego no vienen a mi habitación o no los veo en el comedor, les eche un poco de menos.

  11. emejota Autor

    Veo que tienes la memoria fresca, Holden ;)

    Tener duende también es una suerte, Iona. Pero sí, fue una suerte estar con estos chicos (que sobre todo eran chicas)

    Bienvenido, Manu. Si yo tuviera curiosidad por este blog bucearía pero muy atrás en el tiempo para saber dónde y qué estaba haciendo, porque ni idea (del Norte)

    No sé que decirte respecto al “estigma” pero tengo mis dudas. El duende no es idea, ni aspiración; es un poder que va más allá del don. No aporta ni enriquece a la persona: la posee y la utiliza para proyectarse como un fogonazo. Después, todo queda igual. Para los que lo contemplan, sin embargo, las cosas ya no son las mismas.

    Vecino: te regalo el libro, hombre (pero recuérdamelo por si se me olvida)

    Abrazos.

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