Patria

Nadan dos chicosMe impactó la espléndida (y me atrevería a decir que a estas alturas mítica) novela río de Jamie O´Neill, “Nadan dos chicos” (Ed. Pre-Textos) pacientemente escrita a lo largo de una década mientras trabajaba como celador nocturno en una institución psiquiátrica. Su lectura te recuerda que la gran literatura es vibrante, mueve y conmueve. Es una obra maravillosamente escrita, una novela coral que retrata a todos y cada uno de sus personajes con una nitidez tan asombrosa (tanto en el exterior como, sobre todo, en el interior) que deja  en el lector la extraña certidumbre de haber convivido un tiempo real con ellos y en un lugar que, igualmente, deja una impronta indeleble. Y eso no ocurre todos los días. Tampoco ocurre todos los días que una novela tan extensa sepa a poco, no sacie, y si al llegar al final de la primera parte uno se dice por dentro no, por favor, es porque ya se ha implicado lo suficiente como para presentir y lamentar que la vida que transcurra en las siguientes páginas, como la que transcurre fuera, es probable que no sea la misma que deseamos.

Sospecho que hay mucho de la biografía personal del autor en estas páginas, aunque O´Neill sitúe la acción  atrás en el tiempo, concretamente en los meses previos a la Pascua de 1916 en Dublín, el momento crucial del levantamiento de los irlandeses contra el gobierno británico.  Jim y Doyler, dos chicos que nadan. Toda la turbulencia que agita ese periodo de la historia de Irlanda gira a su alrededor y los terminará engullendo. Ambos brotan de las páginas como dos personajes antagónicos: Jim es el hijo de un comerciante presuntuoso; Doyler es el hijo de un enfermo alcohólico que malvive en un tugurio. Jim es un chico ingenuo y reservado que se esfuerza en sus estudios; Doyler posee una mente despierta y brillante aunque se ha visto privado de estudios para sostener a su familia. El primero se plantea una posible vocación religiosa engatusado por un sacerdote que pierde las cuentas del rosario en la contemplación de la piel desnuda del cuello del chaval; el segundo bulle en ideas blasfemas y políticamente revolucionarias. Y a pesar de ello, o por ello, los chicos se encuentran y encajan y un día deciden ir a nadar junto al acantilado donde se bañan los hombres. Allí sellan un pacto: Doyler enseñará a nadar a Jim y en el plazo de un año alcanzarán a nado un distante islote que reclamarán para sí. Para entonces, algo inesperado, desconcertante y poderoso habrá surgido entre ellos.

La principal baza de O´Neill en esta novela es que habla del despertar del amor a la patria y del amor al amigo y los funde (y confunde) en una misma cosa. En un momento crucial de la historia, MacMurrough, el aristócrata venido a menos por haber protagonizado un escándalo wilderiano en el pasado le pregunta a Jim:

-¿Qué es Irlanda para que quieras luchar por ella?

A lo que el chaval contesta sin titubear:

-Es Doyler.

Patria y religión, esa combinación tan irlandesa, impregna igualmente toda la historia mientras que la de los chicos es una historia a refugio de la historia, fuera de las sospechas de esa procesión de personajes memorables que O´Neill hace desfilar con maestría. Es sorprendente que baste un golpe de bastón en el suelo de madera para saberlo todo acerca de la vieja tía Sawney; otras veces, la voz del narrador se ve interferida por la corriente del pensamiento del señor Mack, o del señor MacMurrough, consiguiendo con ello que el lector penetre en la conciencia de dos personas que sobreviven a su propia tormenta interior.

Esta es una historia de confusiones (sacerdotes que llaman a la salvación y al servicio de Dios a chicos que son dioses para estos mismos sacerdotes que encuentran en la carne su única salvación). Y, como ya he dicho antes, es una historia de mezclas: patria y amor, patria y religión, unidas por el pegamento del fanatismo. Cuando el señor Mack se lanza a la calle sorteando cadáveres a la búsqueda desesperada de su hijo Jim (soldado al servicio de la patria que a sus ojos es Doyler) el sacerdote que le sale al paso con semblante triunfal le larga una arenga espeluznante:

¡Sangre y muerte y lágrimas! Muchas madres llorarán y quedarán muchos hogares solitarios. Y serán injuriados, señor Mack, como lo fue Nuestro Salvador. Pero Irlanda resucitará, como lo hizo Nuestro Señor. Despertará y se mirará a sí misma como en un sueño. Y se maravillará de la magnificencia de sus hijos. Rece, señor Mack, rece a Dios para que también su hijo pueda sentir el anhelo de morir con estos mártires dichosos. Pues ya en el cielo los santos preparan la fiesta de bienvenida. Y ahora, señor Mack, creo que tengo que dejarle. Voy en misión de caridad a las hermanas de Santa María. ¿Quiere creer que se nos ha terminado el Santo Sacramento?”

Un libro inolvidable.

5 pensamientos en “Patria

  1. toni

    lo añado, sin dudar, al próximo pedido de la fnac, para convertirlo en hogar durante las próximas noches de otoño. como me gusta que caigan chaparrones de final de verano, redios.

  2. C.

    Le tenía echado el ojillo, pero, claro, si va recomentado por nuestro gurú literario ;)…

    Tendrá que esperar a que acabe con el apasionante texto en que me hallo inmersa: el manual para la obtención del permiso B. Hoy he tenido espeluznantes sueños relativos a su contenido.

  3. Iona

    Igual algún día lo leo. Seguro que es emocionante, como dices, quizá también debido a que es un libro en parte autobiográfico y eso ahí queda. La amistad entre esos dos chicos con un pasado tan distinto me ha recordado a la de Narciso y Goldmundo, tan opuestos entre sí y tan necesarios el uno para el otro.

  4. emejota Autor

    Lo que empieza siendo una amistad termina siendo una relación pasional de mucha intensidad, Iona. Es muy emocionante, sí, por eso y por lo demás. Es un libro muy vivo.

    C: gurú yo? ja! eso no me lo dirás en la calle :P

    (esto es algo más emocionante que el manual del permiso B. Comprendo lo de los sueños espeluznantes)

    Añádelo toni, pero sin dudarlo; además el otoño es una época que le va mucho a la atmósfera irlandesa, tan lluviosa y tal.

Deja un comentario: