Ajustes 23 agosto, 2008
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 7 comentarios , trackbackPrimero se estropeó el PC y luego yo debà coger algún virus de esos que te hacen vomitar porque les da la gana. Eso pasó. Ambas cosas alteran bastante el ecosistema de un blog, al menos el de este. Lo del ordenador porque es “el” ordenador del blog; será manÃa, será rareza, será fetiche, qué será será que el portátil no me da o me lo da y yo no lo encuentro. Lo mismo con el Mac, allÃ, impertérrito siempre en su blanca perfección. Pero este PC veterano y hoy convaleciente, conchambroso, ruidoso al respirar porque las vÃas aéreas las tiene un poco de aquellas maneras, con algunas letras del teclado medio borradas, es el ordenador del blog y punto. El cariño es lo que tiene.
(anda, mira quién se acaba de conectar)
Perdón.
Y luego el virus de los vómitos. Vinieron los vómitos y se fueron pero me dejaron de recuerdo una cierta flojera general, normal, es que además yo no sé vomitar, me hago un lÃo y lo paso fatal. Pero fatal fatal.
Entre medio han pasado varias cosas. Por ejemplo, han llegado dos encargos. Ojalá sean preludio de un curso fructÃfero. Uno es el encargo de una obrita para una escolanÃa de un colegio de Bilbao que va a grabar un cd al comienzo del curso. La he terminado esta tarde después de darle muchas vueltas porque me dijeron que fuera una cosa sencilla y hacer una cosa sencilla siempre es complicado. Y cuando parece que ya está siempre aparece un hilo suelto, algo que falta o algo que sobra. Mucho me ha hecho pensar esta obrita, tanto que he tenido que darle una mano de pintura para que no se note el pensar y disimule. A ver.
El otro viene de la Universidad de Navarra. Me pidieron una adaptación de la conferencia sobre Lorca, el duende y demás misterios jondos para un master o un curso (no me quedó claro, estaba con la flojera de los vómitos) de alumnos americanos que están de intensivo. Es para la primera semana de Septiembre. A priori la cosa parece sencilla, repetir más o menos lo dicho en su momento y ya está, pero pasa como con la obrita del colegio de Bilbao: que lo sencillo siempre es más complicado de lo que parece. Y es que aunque me dicen y me aseguran que son chicos muy listos con esto del idioma, me pregunto que si cuando cite a Lorca diciendo aquello de que el duende habita en las últimas habitaciones de la sangre y tal no se quedarán como diciendo ein? ein? Más aún, me pregunto si comprenderán que precisamente se trata de eso, de quedarse como embobado ante esas cosas que dice Lorca, en un ein fascinado; de quedarse con el barrunto del asunto. Barrunto, otro problema. ¿Cómo se dice barrunto en Wisconsin?