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Canon 19 agosto, 2008

Escrito por emejota en : Análisis, Música

El 2 de Septiembre de 1788, Mozart escribió esta melodía:

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¿Ya está? No. Esta melodía es el comienzo y al mismo tiempo el final de un ingenioso juego.

Juguemos.

Supongamos que divido a los cantantes en tres grupos. El primer grupo recibe instrucciones de volver a cantar la melodía. ¿Entera?, preguntarán posiblemente, como quejándose. Pues sí, entera. Tenemos que infundir ánimos porque la cosa va a merecer la pena. Bien, concentrémonos. Mientras los cantantes entonan las notas de nuevo, pedimos al segundo grupo que haga lo mismo, es decir, que repita la melodía desde el principio pero que lo haga exactamente a partir del punto marcado en la partitura con el número 2:

Ahora tenemos dos líneas melódicas cantando lo mismo pero con un cierto desfase entre ambas. No olvidemos que nos queda un tercer grupo de cantantes. Pidámosles que empiecen a entonar la melodía también desde el principio, como les hemos pedido a sus compañeros, pero que esta vez lo hagan desde el punto marcado en la partitura con el número 3:

El resultado es un apabullante e irresistible caleidoscopio sonoro:

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Lo que acaba de sonar es un canon.

Y también una trampa.

Vamos por partes. Un canon es un fragmento de música autosuficiente, una música que es a la vez melodía y acompañamiento de sí misma, proyección y recuerdo, un juego de autoalusiones que forma un bucle infinito y que se escucha con infinito placer. No todas las melodías sirven para este propósito: clonarse y superponerse escalonadamente. Para conseguirlo el compositor debe servirse del ingenio para pensar cada nota que escribe de manera que esta sea al mismo tiempo parte de una melodía y acompañamiento de sí misma un rato después. ¿Un lío? Sí, un lío. Pero de la misma manera que el placer que toda imitación musical produce en el oyente es todo un enigma estético, es indudable igualmente que un reto compositivo de este calibre “pone” a los autores. Así viene siendo desde el amanecer de la polifonía.

Ahora viene la trampa.

Hay trampas geniales. Esta es una de ellas. Mozart no ha compuesto un canon siguiendo las instrucciones pertinentes, es decir, confeccionándolo poco a poco según las indicaciones del párrafo anterior (escribir cada nota pensando en su función melódica y en su posterior función armónica) En el momento de hacernos oir la primera nota, Mozart hace tiempo que tiene resuelto el problema. Y esto ocurre porque, en realidad, no ha escrito un canon sino que ha compuesto algo que hace pasar por un canon. Y cuela. ¿Dónde está el truco?

El truco es muy sencillo. Mozart ha armonizado previamente un breve fragmento a 3 voces cuyo esquema quedaría así:

1
2
3

Y posteriormente las ha dispuesto de esta manera, formando la larga línea melódica que hemos escuchado al comienzo en solitario:

1+2+3

De tal forma que cuando empieza a sonar la primera “copia” de la melodía, el “éxito” de la operación está garantizado ya que las opciones han sido tenidas en cuenta con anterioridad:

0+1+2+3
1+2+3

Y posteriormente:

0+0+1+2+3
0+1+2+3
1+2+3

Y sus combinaciones derivadas. Va una de ejemplo:

0+1+2+3
0+0+1+2+3
1+2+3

La trampa no invalida en modo alguno el logro. En otra ocasión indagaré sobre los problemas que plantea escribir de esta manera (los trucos tienen su dificultad). Lo que me interesa resaltar ahora es que este tipo de canon-trampa posibilita que el compositor mime especialmente los detalles al tener pleno control de la situación. Eso es lo que hace Mozart al poner en juego su prodigioso dominio técnico del contrapunto. El dominio técnico del contrapunto no pasa sólo por la soltura en el manejo de los recursos sino en conseguir extraer de los mismos su potencial expresivo; conseguir integrarlos como elementos expresivos en el lenguaje propio del compositor. Eso hizo Bach y esa fue la principal lección que Mozart aprendió de Bach.

Comentarios»

1. toni - 20 agosto, 2008

:o
(plas, plas, plas. por Mozart y por tí, que has sabido sentirlo y explicarlo como lo sientes)

2. C. - 20 agosto, 2008

Yo iba a usar ¡CLAP, CLAP, CLAP!

Muy buen reinicio :)

(Aprovecho para dar las gracias a toni por sus indicaciones literarias y pedir excusas por el retaso: me marché antes de ver su respuesta)

toni: ya me han surtido de las Galias para una temporadita; “La consolante” obra en mi poder y en cuanto termine el que tengo entre manos, me pongo con la Gavalda.

Abrazos

3. Rocío - 20 agosto, 2008

¡Gracias por el análisis! Yo extiendo mi aplauso al Tölzer Knabenchor que interpreta este canon magistralmente, como cualquier cosa que ejecute.

4. toni - 21 agosto, 2008

de nada, C. ya me contarás qué tal.
(por cierto, la amaba, muy cortito y muy fácil de leer, también tiene su miga. bueno, casi, casi un pan entero)

5. Rachel - 22 agosto, 2008

Nota para Wanda:

Lo he escuchado tres o cuatro veces, hasta he empezado a tararearlo cambiándome a un bando y a otro. Y como todo el trabajo de Mozart no cabe si no rendirse a sus pies.

(qué bonito)

6. Wanda - 24 agosto, 2008

Nota para Rachel: 5.5

(y el 0.5 por enchufe, mona)

7. Rachel - 25 agosto, 2008

Sigue siendo usted un dechado de virtudes y amabilidad queridísssima Wanda. Si el turismo sexual no le ha ido bien yo no tengo la culpa eh?

Y claro ahora como encima el chofer mulato está de vacaciones está usted de un humor que para qué.

¿lo arreglamos con un bingo y una copita?