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Estuve dando vueltas a ver qué es lo que le faltaba a este blog y llegué a la conclusión de que me faltaba a mí mismo. Eso es el colmo de un diario personal, me dije, y entonces descubrí otra cosa flanqueada por sendos interrogantes: ¿es esto un diario personal? Al menos empezó siéndolo, desde luego. Me puse a pensar más a fondo en ello y me remonté a los orígenes. Este blog nació como un juego y durante un tiempo el juego fue el disfraz tras el que se escondía una necesidad de contar y de contarme, con nocturnidad y en soledad, a la luz de la lamparita; de vomitar en palabras una sopa de letras en la que, después, me descubría a mí mismo en fila o en diagonal pero ordenadito. Y me gustaba. Tanto que pronto supe que ese ejercicio era una verdadera terapia, una necesidad. Eso era en origen “La Idea del Norte”. Contarme (mis rollos) y contar (otros rollos igualmente míos pero que venían dados de fuera, una música, un fotograma precioso de una película, lo que sea).

También estaba la incertidumbre de los ojos que un día podían llegar a las orillas de esta pantalla. Eso producía una cierta cosilla estimulante por dentro que más que reponder a un afán exhibicionista que todo bloguero lleva dentro, lo reconozca o no, obedecía a una necesidad de contactar desde la distancia; más concretamente, desde dentro. Esa combinación es muy gouldiana: tomar distancia para estar más cerca de los otros, siendo “otros” gente a la que no conoces pero intuyes. Lo que Gould no conoció, y sin duda habría quedado fascinado, es la posibilidad de respuesta al mensaje que brinda este medio y lo que conlleva, una de las gratas sorpresas de esta experiencia, sin duda.

Pero las cosas van cambiando y evolucionando. La rutina termina por instalarse y un día te da pereza dejar anotada la impresión que te ha causado tal lectura, o dejas de señalar cierta observación sobre una obra musical porque te supera el ponerte a diseñar los ejemplos en el pentagrama, editar los segmentos de audio correspondientes y todo eso que forma la trastienda de un post elaborado y que antes hacías encantado de la vida porque te lo pasabas de maravilla. De todas formas, eso no me preocupa tanto, en primer lugar porque es normal y además va a rachas. Lo que empezó a preocuparme un poco es que quería decir cosas sobre mí mismo y una noche me encontraba diciéndome a mí mismo: esto no. Y al día siguiente: esto no. Y la otra semana algo similar. Hasta que no hace mucho me lo volví a decir, esto no, pero refiriéndome esta vez a todos los “esto no” anteriores. No sé si me explico. Y tuve claro que esto debía volver a ser un diario personal porque me resulta terapéutico, me hace bien, me hace vibrar, me encuentro como pez en el agua. Y que un diario personal es eso, personal, se cuenta a sí mismo, se dice tal cual.

Los “esto no” los dice alguien que ya no está escribiendo para sí mismo a sabiendas de que otros ojos pueden aparecer (y bienvenidos sean); lo está diciendo alguien que escribe primero para unos lectores y en último lugar, allá al fondo, si da tiempo, se echa una ojeada.

Y ahí es donde me gustaría reconducir el asunto.

Un blog es algo público, cierto, y este blog me ha servido para encontrarme con gente fantástica y otra gente (mucho mayor en proporción) que está ahí, silente pero presente. Y siguen siendo bienvenidos, y lo mismo los que vengan. Pero lo público y lo íntimo se mezclan de una manera tan asombrosa que a veces te haces un pequeño lío con la madeja. Creo que me tengo que sentar y sentir a solas con los textos. Intimidad en el momento de la escritura. Luego ya no, en el momento de poner el punto final a cada post ya es público. Es un matiz pequeño pero al mismo tiempo importante, al menos me he dado cuenta de que para mí es importante. De ahí el recordatorio de la cita gouldiana del post anterior, un retorno a las intenciones originales, a la identidad. Y por último está la cabezonería, claro; si vamos a ser honestos hay que empezar por reconocer la testarudez: en un tiempo de crisis bloguera en el que todo el mundo parece que echa el cierre o descuida el garito, pues aquí erre que erre.

Ese es el planteamiento: ser uno mismo. Y esa es la idea, y La Idea no es otra cosa que esa.

5 pensamientos en “Blog

  1. orilla

    Hace un año que descubrí este blog por casualidad, lo dejé puesto en mis favoritos pero nunca mas entré ( tengo mil cosas de favoritas y pocas veces veo toda la lista). El otro dia repasando esa volví a ver el titulo del blog,me llamó la atencion pq no sabia que era, volví a entrar al sitio el cual me redirigia a esta nueva casa que te has montado.
    Siempre es de agradecer encontrar parajes como este.

  2. toni

    hace ya tiempo que intento buscarle un quid de la cuestión a mi blog personal, también tan abandonado a su suerte de relleno. y hoy me encuentro contigo y con tu quid personal a tu blog, ni por asomo abandonado a su suerte. y le das a las palabras justas el significado concreto en cada caso. hablas de diario personal, ese que nos ha hecho saber qué ocurre contigo y a tu alrededor, ese que nos ha hecho asombrarnos de tu fuerza y tus ganas de todo. y luego hablas de reseñas, esas que nos han obligado a sentirnos muy, pero que muy cerca de tu Norte, del salón de tu casa, de tu sala de cine, de tu piano y de tu estantería llena de libros. incluso hemos querido ser un poco tú y hemos leído esas páginas y visto esos fotogramas y escuchado esos pentagramas. así que estoy por no buscar más quids, porque me encontré con tu Idea, que, aunque evolucionada y cambiante, siempre es esencia y forma y contenido mucho más allá que simples píxeles en la pantalla. y me apunto a la afirmación de jorge. gracias, farero, por la luz.

  3. Crishu

    Emejota, es que da igual sobre lo que quieras hablar aquí porque este es un lugar especial y cálido….y punto.

    Úsalo como tú quieras…mientras que sigas siendo tú.

    Beso/abrazo

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