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Motete 30 julio, 2008

Escrito por emejota en : Análisis, Música

Escucho estos días “Sancti tui Domine”, de Vytautas Miškinis, y cada vez estoy más convencido de que se trata de una preciosidad a la que, sin embargo, le sobra algo. No le falta, le sobra. Qué, no sé, poco seguramente. Antes de escuchar este motete ya estaba convencido de que componer es el arte de restar, que no de sumar ni añadir. Decirlo todo con las notas justas y repasar después porque seguro que con menos notas aún se puede decir más.

En las primeras páginas de su “Vida Secreta”, Pascal Quignard recuerda la confidencia que Mozart hizo una vez a Röchlitz: “todo llega en bloque, de una sola vez, sin desplegarse, casi panorámico (…) Las sencillas palabras de Mozart son más precisas de lo que parece: se trata de poner junto lo que se ha visto junto. De componer la panorámica. Hay que captarlo todo entero, a manos llenas, de una sola vez”. Esa revelación de la genialidad creativa de Mozart no esconde el gran esfuerzo que tiene que hacer el compositor para que nada se escape pero, habida cuenta de los resultados, es más que seguro que esa visión global de la obra en un fogonazo previo es la que proporcionó a Mozart su infalible olfato para prescindir de lo accesorio, dando siempre con la solución justa hasta en los lugares comunes que parecen no merecer atención, hasta en las redundancias necesarias para que el discurso cuaje. Escuchar este motete de Miškinis es un placer y al mismo tiempo da un poco de rabia porque es una preciosidad que lo sería más si tuviese algo menos. Es un problema de arquitectura musical que, como siempre en estos casos, lleva a plantear una posible doble vertiente: la de la composición y la de la interpretación. Una cosa es el problema de la forma interna de una obra, la creación, y otro el de la re-creación de la misma. La visión de conjunto del intérprete puede contribuir a reforzar muros, a aligerar cargas. A señalar o a disimular. A mostrar o a engañar.

Sigo pensando que esta preciosidad de Miškinis quedó anotada en papel a falta de alguna resta pero puede también que no haya escuchado todavía una interpretación de la misma que redondee las cuentas.

Comentarios»

1. toni - 12 agosto, 2008

:o
(de alumno boquiabierto y encantado)