Balance

Medusas aparte, el primer balance de estos días de vacaciones es muy positivo: son vacaciones pagadas, eso para empezar, no hace calor, nos estamos poniendo tibios a comer cosas sanas (increíbles ensaladas de frutas) y menos sanas (tengo al lado del portátil una caja de seis Dunkin´Donuts tentadores) y la ansiedad ha desaparecido, lo cual no es para ponerlo en último lugar ni mucho menos. Me pregunto si la ansiedad volvería en el hipotético caso de que las vacaciones aquí dieran lugar a una estancia permanente. Pero sea como sea, la cuestión principal es por qué ha desaparecido. Por mí como si no se acuerda de volver, evidentemente, pero es que la cuestión me intriga. ¿Acaso la distancia ha dejado fuera de cobertura algo que se me escapa? No sé. Carpe diem. Lo que sí falta en estas vacaciones es lectura pero tampoco la echo en falta, no sé si será por el iPod, por la propia tranquilidad (hay que sentir la tranquilidad sin interferencias) o porque no he encontrado un libro lo suficientemente estimulante para suplir con dignidad las fantásticas peripecias de Jonathan Strange y el señor Norrell que transcurrieron por estas fechas el año pasado tal y como recuerda el blog aquí. Aún así, y a falta de inspiración, la noche anterior al viaje recuperé de la estantería in extremis “La montaña mágica” de Thomas Mann, tomo I. Dispuesto estaba a ponerme de nuevo en la piel de Hans Castorp y subir la montaña (de ahí lo de tomo I) que no bajarla (tomo II) porque son muchas páginas para pocos días y una cosa es leer un rato placidamente en vacaciones y otra perderte las vacaciones. Creo que no me estoy perdiendo las vacaciones. Tampoco me siento perdido en estas vacaciones. En todo caso, me siento un poco distante de mí mismo pero eso no es nuevo de dos años a esta parte. Y como no es nueva la cuestión tampoco me voy a poner a darle vueltas justamente ahora. La noche es tranquila y el mar, desde aquí, es un fondo negro ribeteado por una espuma blanca que va y viene haciendo ssst, como si dijera que ya es hora de dormir.

Un pensamiento en “Balance

  1. toni

    es bueno distanciarse de uno mismo por un rato. aunque sean unas vacaciones. es mejor que estar todo el día analizándote. y, tienes toda la razón, las vacaciones no hay que perdérselas, pero tampoco hay que perderse en ellas, que luego es difícil encontrarte.

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