Patrona

Hoy es el día de la patrona de la ciudad en la que resido 360 días al año. Allí un cura con cierto sex-appeal entre el rebaño solía decir con pasmosa naturalidad que la patrona no fue santa por la sencilla razón de que nunca existió e incluso, si la memoria no me falla, hasta la talla que se viene venerando no debe corresponder a la santa falsa; o sea, una falsedad redundante que, sin embargo, arrastra la devoción de generaciones de ciudadanos y, de paso, arrastra un manto de 4 kilos de oro y joyas. Desde jovencito observo con estupor cómo la gente proyecta su fe en lo sobrenatural mediante un código muy humano, demasiado humano: la ofrenda de riquezas y la sumisión interesada. Mi estupor es extensible al cura con sex-appeal, por lo del sex-appeal y porque no lo hayan desterrado del lugar, que el tema de la patrona, de las patronas en general, despierta muchas suspicacias y tal. Porque la gente dirá lo que quiera pero al final se endomingan y se les cae la lagrimilla (y el sudor) en procesión de mediodía. Luego el resto del año ponen a parir a la Iglesia y se meten en ONG´s buscando soluciones reales al desastre de fuera o al vacío que sienten por dentro pero los 4 kilos de oro siguen pillando polvo el resto del año mientras las gentes sencillas y las compuestas y hasta las descompuestas se postran ante una figura falsa de madera para pedirle trabajo para poder llegar a fin de mes. Realmente, lo del más allá es un misterio.

3 pensamientos en “Patrona

  1. Iona

    tienes razón en eso que dices, en esa manera superficial de vivir el catolicismo (y que tanto perjudica su propia imagen), en esas procesiones absurdas muchas veces, en esas veneraciones a posibles santas falsas y todo eso que cuentas…, pero en mi caso, por ejemplo, intento no quedarme sólo con eso, y me esfuerzo para que toda esa floritura no oscurezca el sentido que para mí tiene esta religión que forma parte de mi cultura y de lo que soy, o mejor dicho, para que eso que tiene de bueno para mí esta religión no quede empañado por toda esa exhibición de la que hablas. Y esto lo hago de la misma manera que intento, por ejemplo, no quedarme con esa idea falsa de felicidad que a toda costa nos quiere imponer esta sociedad, u otras muchas cosas. Y claro que me resulta muy difícil a veces, y he estado a punto de tirar la toalla, pero luego, en el silencio de una iglesia o arropada por otras personas que buscan aferrarse a algo como yo he querido volver a creer en ese Misterio.

  2. emejota Autor

    Personalmente, creo que esta religión tal y como nos la pintan tiene muy poco de lo que sentirse orgullosa y mucho de lo que avergonzarse. Pero cada vez que lo he escrito algún buen católico se ha dirigido a mí por correo electrónico para darme sus bendiciones y no precisamente con palabras amorosas…

    Pero una cosa es la religión y otra la vivencia, eso es verdad.

    Un abrazo

  3. Iona

    sí, a mí también me produce rechazo ese tipo de buen católico que se cree con la verdad absoluta y que va por la vida dando ejemplo, cuando todos somos lo que somos y nos consolamos con lo que podemos, unos leyendo la Biblia, otros a Kafka, y otros, todavía más desorientados, los dos.

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