Agua

Este post se escribe todos los años por estas fechas desde el mismo punto del Mediterráneo, lugar de calma y quietud, en lo que nunca me queda muy claro si son días de vacaciones o temporada de exilio forzoso porque horas antes del inicio de las fiestas patronales huyo despavorido de allá donde resido el resto del año. Si no fuera por eso igual sería mejor venir aquí en Septiembre. Igual no, seguro. Septiembre tiene mejor tiempo, mejor luz, menos gente y todo sale más barato lo que pasa que un Septiembre empezó a hacer aguas y desde entonces la gota fría se ha quedado instalada allí, tifones incluídos. Y eso impone mucho respeto, además de dejarte sin playa.

Va a ser verdad que el mar algo tiene que borra o suaviza los contornos de lo que sea que traes puesto en la cabeza o en el corazón o en ambos sitios. Lo he vuelto a comprobar esta tarde en el primer baño, deliciosa la temperatura del agua y deliciosa el agua misma. Me encanta jugar con el agua, hacerla resbalar entre los dedos, tocarla, posar las manos sobre la película temblona y blanda de la superficie y sentir el latido del mar. Desde que tengo uso de razón (musical) he asociado al mediterráneo la Suite Bergamasque de Debussy. Por qué razón, a saber, lo único que sé es que quien la toca es Támas Vásáry, si es otro parece no funcionar la cosa por lo que hace mucho tiempo que prescindí de toda visión de la Bergamasque que no fuera la que vieron las yemas de los dedos de Támas Vásáry. Supongo que por ese motivo asocio el color azul a esta obra de Debussy en una especie de sinestesia que anestesia los sentidos.

Nos quedamos unos días por aquí.

3 pensamientos en “Agua

  1. toni

    es cierto que el mar suaviza los contornos. y te convierte en un peso cero cuando estás bajo la superficie. la paz que se respira cuando hundes todo tu cuerpo en agua salada es algo que no se puede decir de muchos lugares. sus habitantes te miran, algo desconcertados al principio, pero más acostumbrados a medida que pasan los meses, y te dejan hacer. te acogen como si fueras uno más, como los dueños de los hoteles o apartamentos saludan y atienden a sus clientes fijos. es una relación de profundo respeto, pero también de distancia necesaria. es bueno sentir eso. y, si es con Debussy y Támás Vásáry, mucho mejor, por supuesto.
    ps: la semana que viene pienso hacerlo todos los días. niños y niñas incluidos. si te apetece, ya sabes, sólo tienes que mirar un poco más allá de las boyas. nos vemos en los colores.

  2. Iona

    justo lo contrario de lo que cuentas es lo que estoy viviendo yo aquí, en ese lugar que conoces. Y es que no sabes la cantidad de cosas raras que ocurren cuando uno deja de ser el que era y pasa a formar parte de “los que se quedan”. Esto lo pensaba hoy a las doce y media mientras esperábamos a no se qué ofrenda floral que estaba a punto de llegar pero no llegaba. Mientras seguíamos sentados en un banco de la catedral (previamente nos habían informado de que eso era lo correcto en estos casos) todo esto ocurría como si nada: el canónigo hablaba por el móvil desde el altar (me pregunto con quién), luego hablaba con mi padre a la puerta de la iglesia, a mi tía octogenaria (me he enterado cuando mi padre ha dejado al canónigo y se ha dirigido a nosotros) le habían atracado por la noche mientras dormía (sí, oyó ruidos de madrugada, como si alguien estuviera forzando alguna puerta, y así era, fue al balcón y se encontró con él cara a cara), todavía no sé lo que pasó después (ha llegado el Alcalde y su comitiva y todos hemos tenido que callarnos (incluido el canónigo)….ya no me acuerdo de más, pero la cosa es que esto no ha hecho más que empezar….

  3. emejota Autor

    Nos vermos, toni. Pásalo bien.

    Ánimos desde aquí, Iona, por los calores y las doce y media y todas esas cosas que pasan estos días.

    Un abrazo

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