Archivo por días: 3 julio, 2008

Plegaria

Kantika Plegaria

“Plegaria” es una obra para 4 voces blancas que los chavales de Kantika estrenan este sábado en el auditorio del Conservatorio de Leioa en un concierto previo a su participación en el Certamen Internacional de Gorizia (Italia).

Cuando escuchamos una obra pocas veces nos preguntamos sobre las circunstancias que rodearon su composición. En el caso de esta partitura, todavía no acierto a comprender qué razón la puso en marcha aunque recuerdo perfectamente las circunstancias: era una tarde, había estado tocando el piano, y mientras decidía si salía a dar una vuelta porque la tarde era espléndida la mano izquierda se posó involuntariamente en una combinación de teclas. Fue justo en ese instante cuando tuve la certeza, de golpe, como si hubiera surgido un chispazo, de que ese era el punto de partida de una composición cuya geografía completa había visto vertiginosamente, como cuando un rayo alumbra por un segundo la oscuridad nocturna. Me volví a sentar con la mano aferrada a esas teclas (por si se me escapaban) mientras con la otra cogía la lapicera y ponía frente a mí una hoja nueva del cuaderno de música.

Ese fue el punto de partida.

Más difícil resulta explicar cómo surge el tema, no hablo del tema musical, que estaba ahí, brotando como si llevara tiempo esperando, sino que hablo del argumento, del texto. Quizá no haya explicación y una cosa venía unida a la otra. Y lo que venía era una plegaria, es curioso, una plegaria. Y digo que es curioso porque no soy una persona con inquietudes religiosas y, sin embargo, necesité expresar algo así, que empezó a anudarse en la garganta conforme se sucedían las piezas del puzzle (ya sabemos que yo compongo de esa manera, diseñando estructuras, uniendo posteriormente las piezas y, después, quitando el andamiaje y limpiando los restos de obra para que no noten las cicatrices). Enseguida supe y tuve muy claro que esta era una de esas composiciones que no se terminan cuando el lápiz dibuja la doble barra final, sino que iba a quedar inconclusa hasta que alguien la completara: la garganta de unos niños. Es esa naturalidad, sencillez y franqueza del timbre de la voz de los niños la que proporciona la humildad que precisa toda plegaria.

Tan rápida como vino, fue. De hecho, cuando se estrene este sábado se cumplirá justo un mes de su composición. En el breve intermedio está la aprobación editorial para su publicación, la aprobación musical, los ensayos… Y es todo un honor que vuelvan a ser estos chavales quienes lo hagan porque la obra es para ellos y porque ellos están dentro de la obra: sus rostros, sus nombres, estas infancias que están dejando de serlo y que el día de mañana podrán revivir cada vez que sea su propio aliento el que suene en las viejas grabaciones entonando los acordes y las frases delineadas aquí con esmero y con todo el afecto. Este es el regalo que me gustaría dejarles, el regalo que les dejo, en compensación de tantas cosas buenas. Pero será el tiempo el encargado de revelarles eso.

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