Tontear

Dice un amigo mío que cuando escribo sobre mis tribulaciones médicas lee el post de pasada para no llevarse mal rato. Qué morro, le digo, yo me llevo el mal rato aunque no haya post. El mundo no es justo. Lo último ha sido tontear, hacerme el sueco con la dosis del medicamento marciano, estirar el espacio entre una y otra, como si fuera una goma elástica, más que nada por los dichosos efectos adversos, que para adversidades ya tenemos bastantes. Tocaba el martes, pero hice como si fuera otro día, lo mismo el miércoles y lo mismo el jueves, aunque ayer por la mañana ya, cómo decirlo, pues no sé cómo decirlo, es difícil decir y más decir por escrito qué es estar bien sin estarlo o mal sin estarlo, o sea, estar y no estar (esa era la cuestión ayer, a ratos). Y hoy. Hoy es viernes y habrá que hacer como que es martes, que es cuando tocaba la dosis, porque esta mañana ya había olvidado los pasos necesarios para activar el mecanismo que conduce a la voluntad a la cocina, no digamos ya a la calle. La parálisis de la voluntad me impresiona de tal manera que el dolor físico que también reaparece, aunque localizado en puntos concretos, pasa a un segundo plano. Y el ánimo, que se cuela entre ambos estratos, amanecía hoy un poco pesaroso, tendente a melancolías, unas discurren por fuera, otras se quedan por dentro, en las corrientes subterráneas. Va a ser verdad que la farmacopea marca los tiempos de los cuerpos que creen ir por libre.

4 pensamientos en “Tontear

  1. Diego

    Buenos dias, tengo poco tiempo asi que no te he leido ;), pero te mando un abrazo muy fuerte. Sigo vivo!

  2. toni

    es así. lo de marcar los tiempos, quiero decir. y te lo dice un asmático, que si, en ciertas épocas del año, no respira su pequeña dosis de oxígeno comprimido en forma de microgránulos, se paraliza y anda como a cámara lenta, con unos pulmones a medio llenar que no saben llenarse más. así que es mejor no tontear con estas cosas. no sea que la parálisis de voluntad se haga un poco más parálisis y entonces ya no haya ni una sonrisa con la que tomarse el café con leche. ánimos y abrazos.

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