Bonus track

A Javier Bruna

Hoy es el Día de la Música. Antes, hoy solamente comenzaba el Verano. Ahora son las dos cosas a la vez. Aprovechando la circunstancia (es una excusa cualquiera) he hecho click en el directorio de los recuerdos (es un decir). Es un decir porque aunque lo que va a sonar abajo es un recuerdo no hay directorio de recuerdos. Hay un ordenador viejo ahí aparcado (ahí es abajo a la derecha) y los años han hecho que todo él se haya convertido en un almacén de recuerdos, sorpresas (anda, no me acordaba de tal cosa) y archivos que ya no tienen sentido. El otro día, al reencontrarme con las pistas de audio de Schumann, una de las cuales puse en un post reciente, apareció algo totalmente inesperado, no porque no lo recordara sino porque lo creía perdido. Cómo explicar de qué se trata. Pues empezando por el principio y yendo al grano.

A finales de los 90 mi amigo Javi había formado un grupo de música interétnica que fusionaba muchas cosas y las fusionaba bien porque al final era él quien cocinaba los ingredientes y le daba un toque inconfundible, evitando que los sabores se confundieran demasiado en el paladar. El grupo grabó un disco y funcionó muy bien. Para el segundo había ideas muy buenas, había un tema que el instinto de Javi ubicó inmediatamente como tema de apertura. Recuerdo que era un tema vivo, que difícilmente se dejaba atrapar por la barra del compás convencional. Lo que no recuerdo es si era un tema norteafricano o vasco, ya ves tú, como si fuera lo mismo. Una noche, en una cervecería de esas que pretenden pasar por irlandesas poniendo una decoración dickensiana y poca luz, le dije que por qué no terminaba el disco como por aquel entonces hacían los hermanos (Me)Cano, que reservaban un bonus track muy breve, un poemita musical de un minuto o así, al final de los discos.

Y mientras se lo proponía se me ocurrió otra cosa: por qué no terminar, de paso, haciendo sonar de nuevo el principio pero de otra manera, más íntima, con menos, menos qué, pues menos de todo, menos sonido, menos notas, menos luz, un track para hacer sonar cuando la gente ya se ha ido, ya ha escuchado el repertorio y la sala está vacía y las sillas movidas y los vasos amontonados sobre las mesas, y sólo quedan media docena de trasnochadores escuchando a un tío al piano haciendo sonar, como en un after hours intimista, lo que antes había sonado con todas las luces encendidas y los instrumentos al completo. De esa manera, el disco salía literalmente redondo: terminaba donde había empezado pero con aire de madrugada. Para entonces Javi tenía la ceja derecha levantada y en un gesto característico dijo: sí señor, como quien adjudica algo en una subasta, y brindamos entrechocando los vasos de coca-cola. Y aunque yo me hice el sueco, en parte porque me veía incapaz de reconvertir ese tema en algo aproximado a lo que yo mismo acababa de describir (proyectar es mucho más fácil que concretar y realizar) al día siguiente me senté delante del piano digital y no sé si salió una cosa rara o si salió lo que tenía que salir porque tenía las mismas notas del tema original, cierto, pero donde antes había luz ahora había penumbra, donde antes había energía ahora había sosiego. Era más de lo mismo pero menos, no sé si me explico.

En una primera versión algo macarrónica se lo hice llegar en un correo electrónico de los tiempos en los que las siglas ADSL no se conocían y hacía que un envío de estos fuera en diligencia y no en AVE. La grabación tenía una mancha justo al final, qué casualidad; no era un error, era una indecisión del dedo meñique de la mano derecha a la hora de dirigirse a la última nota, esa que te dice: hemos llegado a casa. Pero eran los tiempos en los que todavía no controlaba bien los dedos con las prótesis y al desplegar el arpegiado del último acorde, en lugar de sonar de tirón mi-fa-la-re  sonó mi-fa-laaaaaaa-re. El pobre “la” tuvo que hacer tiempo hasta que el dedo reaccionó cerciorándose de que la tecla que iba a pulsar era la correcta: re, coño, re.

A Javi le gustó mucho, me lo dijo a los pocos minutos por teléfono porque siempre prefirió la cercanía de la voz a la lejanía de la escritura electrónica de los mail, sobre todo para estas cosas. Al final el disco no se grabó, una pena porque había temas muy buenos, y eso por supuesto no incluye este, cómo llamarlo, juego musical, broma amable. Y el otro día me lo encontré. Sigue sonando igual: un poco improvisado, con el despliegue de las voces interiores que le da un aliento lírico, melancólico, que el tema original no tenía porque era muy festivo, y con la indecisión ante la nota final. Sigue sin tener título pero ahora, tantos años después, se ha convertido en algo parecido a una vieja fotografía atrapada entre las hojas de un libro que atestigua tiempos felices.

Va por tí.

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7 pensamientos en “Bonus track

  1. toni

    me adhiero a la afirmación de Rachel. me gusta que el dedo tardara en contrar el re y el la se quedara como en suspenso. lo redondea improvisándolo y dejándole ser un poco más que el resto del arpegio. pero, sobre todo, me gustan las luces de la sala, con el suelo sucio y el alma de los músicos esparcida por las paredes, acompañada de las los público.

    (el único problema es que no sé ni de qué grupo ni de qué disco estamos hablando. y sería bonito saberlo)

  2. emejota Autor

    (normal, toni, ya he dicho que el disco no se grabó al final. Es lo que tiene lo del rollo interétnico, que cabe la posibilidad de que al final se produzca un conflicto de dimensiones globales y las guitarras y los yembés salgan volando por los aires. El título provisional del cd era “Samarkanda”, queda poco más que eso, la sugerencia del título. Lo bonito habría sido sacar adelante el disco)

    (rachel: la melodía original era muy movida y muy interétnica, muy mezclada, como las infusiones esas que te gustan pero fresca, nada de sopas calentorras. Una infusión es una sopa calentorra: sopa de poleo, sopa de te, sopa de letras, sopa a fin de cuentas)

  3. emejota Autor

    A mí me gusta mi pobre (e indispensable) piano digital; pobre porque ya tiene sus achaques, normal, tantos años, tanto toquitear… Yo pido que me dure, que me dure, porque es un modelo antiguo y los modernos vienen con mucha lucecita pero suenan fatal. Es una incongruencia electrónica fácilmente verificable

    (gracias, gracias, gracias)

    Beso/abrazo

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