Archivo por días: 18 junio, 2008

Redes

Todo comenzó con una invitación por mail para entrar en Hi5, una más de las numerosas redes sociales que surgen como setas en internet aunque con distinto nombre. Me pilló en un día fácil e hice como en el anuncio aquel y se lo dije a mi vecina. Mi vecina, con buen juicio, duró poco en Hi5 a pesar de los intentos por convencerla con una doble estrategia: el socorrido no me abandones, tía, y la (hasta entonces) infalible llamada al morbo con la cosa de a ver quién nos sale por allí.

Pues nada, no hubo manera.

Entonces pasó una cosa muy curiosa: examiné la pantalla y lo que vi fue nada. Pero entonces empezó a llamar gente diciendo que quería que yo fuera su amigo y le di al botón de vale, de acuerdo, por qué no, más que nada para que no me llamaran misántropo, o borde. Ahora en la pantalla de Hi5 sigue sin haber nada y aunque nadie ha entrado a ella, oficialmente tengo más de cien amigos y amigas, desde Maylin hasta Onintze, desde Mikel hasta Ana pasando por Ignacios, Albertos, Naokos, Richards, Raisas, Tanias, Robertos, Paulas, en fin, un sin fin, y por si fuera poco y me sintiera solo me sugieren 87 amigos más, no 85 ni 90, justamente 87, entre los que se encuentran Borjas, Yasmines, Gondras, Antonios, Lulús, Álvaros, Jandros, Hildas, Leires, Mimosas, Rocíos y un largo etcétera.

Lo llamativo de un sitio como este es el (sin)sentido que adquiere aquí la palabra “amigo”: por lo visto, consiste en acumular nombres, sin más, sin interesar la persona que hay detrás, como el que colecciona cromos de la Liga de Fútbol, sabiendo que con cada nombre te llevas gratis la pandilla correspondiente; la parentela, vamos. La (in)utilidad principal del sitio es esa.

Por lo demás, resulta paradójico que entre este verdadero catálogo en continua expansión de rostros desconocidos, los tres únicos mensajes enviados a las tres personas que conozco de algo han caído en saco roto dado que al parecer no hay nadie al otro lado del aparato para responder mientras que ahora mismo hay seis personas a las que no conozco de nada y a las que importo aún menos que han solicitado que nos agreguemos mutuamente a la colección de amiguetes virtuales.

Todo esto cobra sentido aclarando que Hi5 es, básicamente, una red adolescente y se comporta como tal: importa lo grupal, agruparse, figurar, aparentar y poco más, dado que nadie dice nada: la comunicación parece un concepto desconocido. Todas los perfiles visitados al azar contienen en común vacío, nada. Otras redes, como Facebook, son básicamente adultas, allí sí que te encuentras a gente que te resulta próxima y donde se establece una comunicación verdadera. Otra cosa es el tema de la utilidad real del lugar puesto que muchas de las aplicaciones parecen más un juego del que te aburres a los dos minutos.

Prisa

Tengo nueve minutos.

Qué prisa le ha entrado a la gente por terminar el curso. Si total, luego empezará otro y más difícil todavía. Hoy es día de últimas clases y menos mal porque la cosa viene de un concentrado que ellos no sé, pero a mí me van a estresar. Todo pinta como una especie de olimpiada en plan “abárquese tal obra de Debussy (pedazo de obra) en 90 minutos”. Hay que batir marcas y eso es absurdo pero, paradojas de la vida, los alumnos así se quedan más tranquilos. Yo no. Porque no sirve para nada hacerlo así, en plan express, y además me estreso. Y no son las clases en sí; la preparación también se lleva a cabo bajo las mismas circunstancias porque de repente te llaman por teléfono y la clase que era para el viernes tiene que ser el miércoles ahora, dentro de unos minutos. Resultado: hasta las tantas de la madrugada preparando una estrategia de urgencia, cual entrenador de fútbol, para abordar el partido. De hecho, ayer iba a contar lo de que me dejé secuestrar un rato por Gloria-madre y lo de que me dijo que lo que me faltaba era que me enamore. No lo dijo expresando un temor: lo que te faltaba! sino al revés, como expresando un deseo, una necesidad: lo que te falta ahora es eso. Pero a las tres y media de la madrugada no es plan de entrar al blog a debatir o rebatir la cuestión así que se quedó en nada.

Tengo dos minutos.

Qué prisa tiene la gente. Luego vuelvo.