Archivo por días: 16 junio, 2008

Andante spianato

Durante siglos, el lenguaje musical de la tonalidad giró en torno a la tensión que se establecía entre estos acordes:

Cadencia

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Es una sístole y una diástole, una momentánea tensión sonora en busca de reposo y descanso. Que la práctica totalidad de las obras tonales concluyan con estos acordes, hasta el punto de que el oído los reconozca como señal de punto y final, de que se acabó lo que se daba, responde al hecho de que la tonalidad establece una jerarquía de acordes sobre los cuales esta pareja, esta polaridad tensión-reposo, reina.

En el Romanticismo, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XIX, se observan los primeros indicios de un movimiento (sísmico) en el interior del sistema: la tonalidad empieza a manifestar signos de fatigadesgaste y empiezan a operarse los primeros cambios sobre la cadencia formada por estos acordes. Resulta curioso observar que estos cambios se dan en diferente dirección: o bien se procede a rebajar la tensión entre ambos, debilitándola e incluso llegando al punto de disolverla o bien dicha tensión se intensifica mediante la inserción de elementos que distorsionan la configuración habitual de estos acordes. Precisamente uno de esos acordes fue aquel que sacrificaba una de sus notas para agregar, en cambio, una nueva, una nota intrusa que siempre era la misma y siempre se colocaba arriba, en las voces superiores, a fin de que la novedad fuera apreciada convenientemente, La introducción de una nota ajena al acorde sumada a la tensión natural del mismo daba como resultado esta combinación:

Cadencia

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Dado que entre las dos notas superiores se produce un pequeño salto, es fácil encontrar ejemplos en los que una nota de paso queda intercalada entre ambos acordes, rellenando el espacio en blanco:

Cadencia

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

En cualquiera de sus configuraciones, esta simple cadencia forma parte del lenguaje armónico de Chopin con honores de predilección. Más aún: lo interesante aquí es que una mera función armónica trasciende su condición hasta convertirse en protagonista melódico. Dicho de otra forma: lo que a Chopin le gusta, lo que le produce placer, es simplemente su sonoridad, sin importar otra cosa que eso, hacerla sonar.

Hay una obra que se distingue entre las demás por estar construída única y exclusivamente como pretexto para poner en práctica este placentero juego sonoro: es el maravilloso y misterioso Andante spianato, misterioso porque es una obra que no termina de encajar en ningún sitio, tal y como delata su título o, más bien, su ausencia de título, ocupado aquí por lo que en realidad es una indicación de tempo y no una descripción. No es un Nocturno, ni una Balada; no merece el encabezamiento de Preludio o denominación similar. Pero quizá este detalle ahonde en la tesis hedonista: toda la pieza no es otra cosa que un (delicado) pretexto para hacer sonar porque sí esta progresión de acordes, convertida en manos de Chopin (nunca mejor dicho) en un verso sonoro. La obra comienza con un acompañamiento sosegado y ondulante, reiteradamente expuesto por la mano izquierda:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

De él brota una de las inspiradas melodías chopinianas hasta que el incesante flujo de notas desemboca en un paisaje novedoso, de trazo sobrio, protagonizado por esta pareja de acordes:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Observemos su disposición cambiante: en un primer momento el acorde portador de la tensión no ocupa, como sería previsible, la parte fuerte del compás:

Sí que lo hace a continuación, adelantando un tiempo su presencia. El efecto de esta nota adelantada resulta muy curioso al oído, hace las veces de pequeña contención en el suave fluido melódico:

Este cambio en las acentuaciones sugiere al intérprete un rubateo, una inflexión en el tiempo; le indica que este fragmento, núcleo y fundamento de la composición, merece un esmero en la expresión, en el caso de que Chopin no haya conseguido contagiar la placentera sensación que a sus oídos produce este enlace de acordes.

Tal es la importancia de este fragmento, que reaparece para concluir la obra protagonizando una Coda doblemente justificada: por un lado se trata de una recapitulación del material esencial y por otra, su condición original de fórmula armónica conclusiva obliga a colocarlo en el vagón de cola de la composición:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Chopin consigue transformar un rutinario procedimiento técnico en un elemento estético de carácter melódico.