Expo (I)

Expo ZaragozaCasi voy a echar de menos el follón de los meses pre-Expo, de la Expo que se inaugura esta noche en Zaragoza, la del agua, esa por la que los técnicos suspiraban para que el Ebro todavía llevara algo de agua para el día de autos, que con el cambio climático vete a saber, y mira por dónde que el río va que se sale, literalmente; vamos, que se ha salido y bien, como si el Ebro hubiera dicho, queréis agua? pues toma agua. Y, además, marrón chocolate, como mandan las buenas riadas.

Pero decía que (casi) iba a echar de menos el follón pre-Expo, el largo periodo que tiene lugar antes de la ceremonia de inauguración, cuando cada viaje a Zaragoza era una sorpresa (no siempre agradable) porque cada vez era todo distinto: donde antes se entraba ahora se salía, donde se iba ahora se venía, donde la carretera giraba hacia la izquierda bordeando la rotonda ahora giraba a la derecha sin que, por cierto, quedara de la rotonda ni rastro, donde había un terreno llano ahora había un socavón por el que pasaba una autopista que parecía haber estado allí abajo esperando a que las palas excavadoras la destaparan, así de rápida había sido la transformación. Y los cambios (y re-cambios). Por ejemplo, cerrar una estación de tren, borrar del mapa el edificio, desmontar las vías, poner encima una carretera, rotondas, plazas, como el que despliega un trozo de maqueta donde ya vienen insertadas las cosas y, justo entonces, cambiar de opinión y volver a hacer la estación (nueva) y, volver a echar vías, ahora bajo tierra para no causar un caos circulatorio mayor todavía. Una locura.

Durante este tiempo de impresionantes transformaciones (a partir de ahora, la silueta de la Pilarica compartirá el sky line maño con unas edificaciones marcianas, pero marcianas-marcianas) mis informadores improvisados han sido, básicamente, los taxistas. Si entras en un taxi y al poco el taxista te dice, anda el jaleo que nos han metío aquí es que el hombre tiene ganas de que le tires de la lengua, normal, es un aburrimiento eso del taxi si es taxi todo el rato, supongo, así que en esos casos es apropiado dejar caer la pregunta: pero van a llegar a tiempo con las obras o no?. La pregunta es pertinente visto el desolador paisaje que hasta ayer rodeaba de socavones y demás los alrededores de la faraónica estación del AVE, una cosa desproporcionada y fría que responde al nombre de “Delicias” (aunque yo sigo sin verle las delicias al sitio). Pues le preguntas eso al taxista y es como si abrieras las compuertas de una presa de palabras amontonadas y lo primero que sale es un JA! o similar. Y es curioso que todos los taxistas con los que he compartido trayecto aseguraban haber llevado ayer por la mañana a un técnico de la Expo, un pez gordo, ya me entiende usted, que, por cierto, por poco se deja un maletín, menos mal que me di cuenta. La tercera o cuarta vez que oí contar la historia me acordé de aquella otra historia de la chica de la curva y no supe si asustarme o qué, pero todos contaban la misma historia, que empezaba diciendo que ayer por la mañana tal y tal y que el pez gordo ese les había dicho, en plan colegueo, mire usted, negaré que he dicho esto, pero no se va a llegar a tiempo, ni de coña. Y entonces el taxista volvía a decir un JA! pero según fuera el taxista era un ja de satisfacción, como diciendo, ahora os jodéis, o era un ja como diciendo, no te fastidia, después de tanto incordio encima no van a llegar a tiempo.

Por lo que yo sé, aunque vete a saber si no será como la historia del pez gordo que ayer por poco se deja un maletín (más vale que el taxista se dio cuenta), el rascacielos principal, esa torre del agua, tiene muchas plantas rellenas a todo correr de pladur del baratillo para dar sensación de terminada. Y a los taxistas les jode especialmente que vuelvan a abrir la antigua estación, aunque ahora sea nueva estación y sólo para Cercanías, porque van a perder el chollo, tooooda esa clientela que de golpe y porrazo vio que iba de compras y en lugar de aparecer en mitad de la ciudad ahora aparecía en el quinto carajo y, claro, o bus o taxi. En el bus, en ese bus, yo es que voy dándome cogotadas de lado a lado, qué le vamos a hacer, y mira que por eso que Peter llama “conciencia ecológica” siempre me digo: voy a subir al bus, voy a subir al bus, pero cuando salgo de la estación entre señales de cuidado, por aquí, controles de policía, scaneres, más señales de cuidado por los socavones, sentimos las molestias, tropecientas personas esperando a pleno sol un autobús que no viene entre ruídos infernales de maquinaria pesada (pero pesada por el ruido sobre todo) pues al final la carne, que es débil, aunque el bolsillo también, dice, bueno, total, y se sube a un taxi ante la satisfacción del taxista que sabe que ese chollo durará poco y al que si le preguntas si las obras se terminarán a tiempo seguro que te dice que ayer mismo recogió a un técnico de la Expo, un pez gordo, ya me entiende usted, y dijo que nanai. Ah, y casi se deja un maletín en el taxi. Menos mal que el taxista se dio cuenta.

9 pensamientos en “Expo (I)

  1. toni

    menos mal que los taxistas están ahí para informarnos de todo. aunque luego ese todo se quede en verdad a medias o a cuartos. porque uno se va con la sensación de haber estado midiéndole el pulso al barrio, a la ciudad, y al mundo. qué majos los taxistas. y lo de la expo, bueno, pues eso, la expo. que aquí, por estos lares, no sabemos casi nada de este tipo de eventos, que bastante tenemos con lo que tenemos. y con la mafia rusa, claro. que seguro también casi se dejaron en maletín en el taxi.

  2. Iona

    pues resulta que yo también tuve una experiencia con un maletín, un señor que lo llevaba y Zaragoza, pero lo mío ocurrió no en la Expo del agua sino en la Expo de la energía o ExpoPower que se celebra allá en la Feria de Muestras. Increíble lo que dan de sí los maletines en Zaragoza.

    un abrazo,
    Iona

  3. Iona

    no, hace cuatro años!!, pero como si hubiese sido ayer. Y es que el pez gordo, el del maletín, era finalmente el ladrón…

  4. emejota Autor

    Umm, así que el pez gordo era al final el ladrón… Pues así no me lo contaron a mí! Va a ser esto como lo de las leyendas urbanas, que hay varias versiones del asunto, la 1.0, la 2.2.3, y así. Fijo.

    :)

  5. Iona

    pero el asunto es que a mí no me lo contó nadie. Yo lo ví y yo…., bueno, si quieres, un día, por ejemplo, vienes a casa a cenar y, mientras mi marido pone la mesa, yo te cuento exactamente cómo fue todo, y tú, al final, te quedas con la versión que más te guste.

  6. Iona

    Hola Mariano,
    hemos estado fuera durante dos semanas y sin conexión a internet. ¿qué te parece la cena el próximo fin de semana, por ejemplo? no sé tu número, el mío es 635525847.

  7. emejota Autor

    Umm, una invitación a cenar con misterio de maletines!!! ;)

    Y habría para cenar tortilla de patata o es echarle mucho morro? Sabes qué pasa? que mis amigos me han acostumbrado a eso y claro… Toooodos lo mismo: tortilla de patata, por imitación a anamari. Y creo que no sabría cenar fuera de casa otra cosa. Pero bueno, es negociable ;)

    (me daría un patatús si estoy dos semanas sin internet, soy un adicto, lo confieso)

    (escríbeme un mail a ideanorte (arroba) gmail.com y dame pistas, anda, que si no lo del teléfono me corta. Dime por ejemplo: en la cena va a estar tu crítica musical favorita o algo así)

    ;)

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