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e-mail 5 junio, 2008

Escrito por emejota en : Asuntos propios, Música

Mi querido Rafael,
 
lo que son las cosas: con el recuerdo fresco de la conversación que mantuve contigo acerca de mi última entrevista con el doctor (entrevista de tintes Bergmanianos, de Ingmar, no de Ingrid), yo, que ni frecuento estampitas piadosas y ya tengo unos años, necesité sacar de las teclas del piano una plegaria y hacerlo con garganta de niño. Y ahora que se van a cumplir diez años, diez, de aquel Ave María, pues ha salido otro, pero de otra manera, más inocente, porque de una plegaria infantil se trata.
 
¿Dónde está la huella de la infancia aquí? En muchos momentos; está en la figuración sencilla, eso en primer lugar, y en ese suave campanilleo (voces inferiores a partir del compás 17) que al mismo tiempo es imagen musical simbólica y elemento lúdico. Está en algunos aires gregorianescos que aquí soplan con brisa dulce y algo juguetona y en ciertos modalismos exentos de rigidez escolástica… quizá porque es tiempo de vacaciones (es como si el espíritu infantil dejara su huella en elementos que de por sí transcurren por senderos más encorsetados); está en la ternura, sobre todo está ahí, y también está en los lugares comunes (que los hay, están puestos porque sí, por qué no)
 
Pero una cosa son las intenciones y otra que estas se puedan llevar a cabo: esta plegaria baja a un mi bemol y si la subimos un tono los sopranos se nos van al sol agudo. Y no es cosa de que nos pillen una insolación. Para colmo, el transporte de la obra en este caso produce esa cosa tan misteriosa y tantas veces constatada que es la pérdida de no se sabe qué, porque uno escucha en principio la misma pieza pero en el nuevo tono luce (desluce) de otra manera. Quizá esta plegaria haya nacido para ser una música de las esferas, una música imaginada. En cualquier caso, para mí lo importante es que en esta obrita he conseguido empezar a reencontrarme con emociones en las que, al fin, me reconozco.

Como siempre, es un placer y una gran ilusión enviarte la partitura.

Un abrazo.

Comentarios»

1. toni - 5 junio, 2008

es bueno reconocerse en las emociones. sobre todo cuando hace tiempo que no lo haces. además, si las cuidas, luego viene esos minutos incluso meses en los que las emociones salen por doquier y, lo mejor de todo, es que siempre son las tuyas y las de nadei más. qué reconfortante. podremos oirla algún día?

2. C. - 5 junio, 2008

Felicidades, pero los ignorantes no queremos que se quede en las esferas, sino que suene, que si no, no nos enteramos :)

3. emejota - 6 junio, 2008

Yo tampoco quisiera que quedara en las esferas, C y toni, pero necesito gargantas, en plural, y a ser posible bien afinadas, en el sentido literal y en el figurado; es decir, un coro de los que atinan, que pillan el concepto y lo redondean todo. Los hay, sí, pero de ahí a que se fijen en una obrita de entre la galaxia de obritas…

4. C. - 6 junio, 2008

Yo me apunto a ese coro! :P