Despertador

Lo primero (y lo único, que lo demás ha sido todo trabajo y hay que descansar un poco) es contar lo del contestador del móvil porque me ha hecho mucha gracia. Pello Ruiz es un músico que llama siempre a unas horas monacales, como de maitines lo menos, sin acordarse de que yo me encargo del turno de noche, no voy a decir de las lecciones de tinieblas para completar el símil eclesiástico musical porque lo de las aludidas suena un poco tétrico.

No es de extrañar, por tanto, que Pello se encuentre con mi móvil dormido, en el limbo donde no hay señal ni cobertura. Por eso cuando me levanto y enciendo el móvil y a los pocos segundos suena un bip-bip leve puede ser que sea Pello o si no uno de esos mensajes delirantes en los que una supuesta tía fogosa te hace proposiciones muy cochinas a cambio de que llames a un 902. Qué pesados. Pero era Pello que había dejado un mensaje de voz en el 123. El 123 ya no es un concurso pero sale una amable voz femenina que hace las veces de azafata, no se sabe si con esas gafas tan redondas o no porque no se le ve, y te anuncia que tienes un mensaje. Es Pello, o más exactamente lo era a las 9 y 12 de la mañana, hablando con un ruído de fondo que se diría que este hombre iba en Metro si no fuera porque sé que desde donde me habla no hay Metro. Será tren, igual. No sé; bueno, no importa, el ruído de fondo no altera el resultado del mensaje.

Y me he puesto a escucharlo de pie, con el pantalón del pijama puesto, desnudo de cintura para arriba, con la legaña puesta, las pupilas todavía dolorosamente sensibles a la luz y el pelo todo revuelto, y escucho la optimista y sosegada voz de este hombre que me da los buenos días y, a continuación, haciendo que mi ceja se eleve al mismo tiempo que mis labios sonrían, desafía el tiempo limitado que supongo le da la señora o señorita del 123 para decir todo lo que tenga que decir, y se pone a describirme el día, hoy parece que por fin nos sale el sol después de unos días de lluvia, dice Pello, y después dice bien, bien. Y yo creo que como buen músico que es le tiene pillado el punto al compás y al tempo porque así y todo, con su voz pausada y sus digresiones y esa envidiable vitalidad optimista de par de mañana, le da tiempo de decirlo todo sin que se le altere una coma al tío: los saludos, el parte meteorológico, el estado del paisaje, cierta duda sobre si era yo el que había llamado ayer (no, no era yo), el ajetreo del final del curso y los exámenes, ya sabes, y lo del envío, y lo de mirar esto y que, bueno, hablaremos tranquilamente. Así. Y luego te manda abrazos con el mismo tono risueño y optimista y suena un piiiiiii y vuelve a hablar la señora del 123 para decir que si pulsa tal que si pulsa cual pero eso ya no tiene la gracia del monólogo anterior, con esa cadencia genuína y ese timbre de voz que para mí sería impensable reproducir a esas horas.

Total, que es ahora, casi medianoche, cuando me acuerdo de que no le he devuelto la llamada, ni un mensaje. Nada. Si es que.

3 pensamientos en “Despertador

  1. toni

    pues alguien que te deja mensajes así de completos debería tener, por lo menos, un sms, que si lo lees rápido, la palabra sms, que no sus letras, suena como a mosquito mensajero, que es como la paloma pero en chiquitín y con un poco más de mala leche. así que sí, que deberías devolverle la llamada. sobre todo para lo de mirar esto y lo del envío, que nos tiene muy intrigados.

  2. Marina's mom

    No te preocupes emejota, que radio-macuto-secre de CB le transmitirá tus preocupaciones. Es que teníamos una llamada perdida con número oculto y el otro día en el ensayo le dije que quizás eras tú, porque como te había dado su número recientemente… pero se ve que no, no eras tú. Pero bueno: no importa. Me ha hecho gracia lo de que Pello tiene horario monacal y llama al toque de maitines. Yo también soy del turno de noche pero a las horas de Pello –la vida no deja otra– ya estoy al pie del cañón. ¡Besos!

  3. emejota Autor

    Tienes toda la razón, toni, menos mal que está Marina´s para echarme un cable y cuando acaben los exámenes hablar con este hombre con tranquilidad.

    Un abrazo a los dos.

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