Archivo por días: 30 mayo, 2008

Opiniones

Me desconcierta mucho un fragmento de una entrevista que le hacen a David Trueba a propósito de su última novela.

Entrevistador: usted menciona (en la novela) otros nombres reales, como el de Glenn Gould, de quien un personaje dice…
Entrevistado: … que destroza a Bach.

Entrevistador: ¿Son sus propias opiniones?
Entrevistado: No, yo no tengo conocimientos musicales para decir algo así. Es que lo ha dicho Brendel.

Es cierto que Alfred Brendel mantiene una actitud crítica con respecto a Gould en general, pero aunque no es menos cierto que habría que contextualizar esa crítica y fijarse en los matices, que los hay, la cuestión es: qué pasa, que Brendel está en posesión de la verdad absoluta? Brendel es un señor músico con una opinión muy particular sobre las cosas, como Bernstein era un señor músico con una opinión muy particular sobre las cosas, por citar a alguien que manifestaba una profunda admiración hacia Gould. Pero luego el entrevistado añade:

-Brendel puede afirmar eso de Gould porque es pianista.

¿Habría que considerar entonces en un segundo plano las opiniones de Abbado o Karajan sobre Gould? De todar formas, es bueno recordar que Bernstein también era pianista. Y ahora viene el remate (nunca mejor dicho, como se verá a continuación):

-Además con Gould hemos caído en la mitificación: es el James Dean del piano. Contra un mito no puedes luchar.

¿Y no será (marketing aparte) que Gould es mito por algo? ¿Deberíamos cuestionar las interpretaciones de James Dean por el hecho de que su prematura muerte lo haya convertido en mito como les ocurre a las estrellas fugaces que estampan sus sesos contra la pared?

Cuando leo cosas de estas siempre me queda una inquietud por dentro, que alguna vez he sacado fuera para ponerla en este blog: si en algo de lo que entiendo un poco veo semejante colección de dislates por parte de la nueva (o vieja, según el caso) órbita intelectual, ¿pasará lo mismo en aquellos temas o cuestiones que se me escapan?