Paisaje

Spirit

Desde que me asomé por primera vez a este atardecer ando un poco más confundido. Para fotografiar un atardecer así hay que viajar 55 millones de kilómetros, posarse en la superficie de Marte y mirar a ese sol empequeñecido por la distancia. Y entonces te sobrecoges. Un paisaje así debe estar ahí por algo porque si no qué derroche y cuánta soledad. Qué enorme misterio es todo y qué bien está concretado en esa fotografía. La historia de la humanidad tiene en común un movimiento ascendente de cabeza para dirigir las miradas al cielo nocturno dibujando interrogantes y ahora nos encontramos, de pronto, mirando desde el otro lado. Hay que digerirlo durante un rato. Si a Christiaan Huygens le llegaran a decir que un día podría poner su telescopio en ese punto del firmamento que escudriñaba con silenciosa fascinación cada noche habría llenado de más aes su nombre y, a buen seguro, su boca. Y Johannes Kepler habría desesperado aún más en su particular enigma de Dios. Hoy a buen seguro habrá quien contemple esta imagen con la indiferencia con la que se mira una postal, pero en un desierto de silencio helado como este terminan y comienzan al mismo tiempo todos los sueños, todos los interrogantes. ¿Habremos cometido un disparate invirtiendo los términos que convino la naturaleza? ¿Deberían quedar inéditas bellezas como la de la imagen de arriba? ¿Tendrá algún sentido esa desoladora llanura que se proyecta hasta el horizonte? ¿Qué sentido cobran desde este lugar el dolor de las almas y la alegría de los corazones que laten en un punto insignificante y remoto? No sé cuántas puestas de sol contemplarían aquí el Principito y su melancolía sentados en su silla. Yo sigo estremecido.

Un pensamiento en “Paisaje

  1. toni

    desde el otro lado del mar también nos perdemos en todas esas soledades. y nos sentimos un poco más cerca del Principito, porque ahora entendemos muchas cosas. sólo espero que no tengamos que ver, o que saber que hay, promociones de adosados y pisos colmena en semejante paisaje. que el hombre en singular se estremece ante un paisaje así, pero la humanidad en plural es codicia pura y eso, al final, acaba por hundirlo todo en cemento.
    (perdón por el tono, es que estoy un poco apagado)

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