Ambición

Cassandra´s dreamHaciendo tiempo la otra tarde me pasé por El Corte Inglés a ver si había llegado “El sueño de Casandra”, de Woody Allen, inédita a mis ojos. La uniformada y sonriente señorita que me atendió me preguntó, ¿qué tal es esta película?, y yo respondí, pues no lo sé porque no la he visto, pero creo haber oído decir que flojita. Y ella: ya, tío, creo que es una puta mierda, tarjeta o efectivo?. Y yo pensé: hija, qué fino se nos ha puesto El Corte Inglés, y después añadí, en efectivo. Luego resultó (luego ha sido esta noche pasada) que no me ha parecido flojita, en absoluto.

“El sueño de Casandra” es la tercera película inglesa de Woody Allen. A mí “Scoop” me parece simpaticona y “Match Point” es una de esas películas que ves y sabes que no vas a volver a ver. ¿Por qué? Pues porque no te va a apetecer. Sin más. Así que mi disposición ante este sueño de Casandra no era la más óptima. Y mira tú. Estas películas inglesas de Woody Allen siguen produciendo la sensación de que el hombre anda desubicado; no quiere decir que lo haga mal (a Allen, en todo caso y a estas alturas, se lo perdonamos todo) sino que no se encuentra en su salsa. Aquí echamos en falta el telón de fondo de Nueva York, las neuras neoyorkinas, la música de dixie… Y creo que “El sueño de Casandra” es la película que más se aleja de todo eso porque no hay neuras sino remordimientos; no hay conversaciones superpuestas, tan características; por supuesto que no hay Nueva York, eso lo damos por descontado y además la luz londinense es muy distinta a la luz de Manhattan y los parterres y la campiña inglesa no son Central Park. Y se hace extraño este “pasar el día en el campo” tan inglés filmado por un hombre para quien es sabido que el campo es “un lugar inhóspito lleno de pollos crudos”.

Intentar ubicar en ese escenario “lo de siempre”, es decir, el universo Allenígena se hace un poco raro, porque lo de Allen va todo junto, creo que me explico. Una cosa más: aquí no sólo falta la música de jazz, ese aroma inconfundible que emanan las historias de Allen, sino que la banda sonora es de Philip Glass, y debo ser el único habitante del planeta que no entiende lo de este hombre, la verdad.

¿Qué hay de Allen en esta película que más bien parece uno de los Cuentos Morales de Rohmer por los dilemas éticos que plantea? Migajas. En el humor (única aparición del humor) que desprenden las puntuales alusiones a la nonagenaria madre del tipo al que los hermanos protagonistas deben asesinar; en la aparición del característico personaje-pose, ese que Allen suele colocar con una copa en la mano opinando fanfarrona o pedantescamente de cualquier cosa y que cumple la función de objeto de decorado; y en la forma (escueta) de rodar algunos planos. Por lo demás, nada. Y sin embargo, el conjunto se sostiene dignamente por unos actores más que solventes, todos.

Cassandra´s dream

Me gusta el juego que dan estos hermanos, que de fuera no pegan ni con cola, Ewan McGregor y Colin Farrell, pero que dentro de la película sí; sobre todo me gusta el papel que representa Colin Farrell, atormentado y frágil, eso lo hace muy bien Colin Farrell; débil ante la tentación en la mesa de juego y débil ante las consecuencias del fracaso en el juego. Un personaje al que se le despiertan los dilemas éticos y morales cuando su vida traspasa la frontera tras la cual las cosas ya no son las mismas. Se surca con agrado esta película a bordo del “Cassandra´s dream”, la embarcación de segunda mano que da título a esta película que habla de eso, de sueños, y también de pesadillas.

2 pensamientos en “Ambición

  1. toni

    se hace raro ver a Woody Allen haciendo de Rhomer. porque Woody Allen es Woody Allen. y, si se puede permitir algunos lujos para hacer obras menores en todo de comedia, como Scoop o Granujas de medio pelo, también tiene que poder hacer sus pinitos en el sueño de dos hermanos que planean un asesinato en clave de drama con contrapuntos de comedia. es curioso. la semana pasada fui al preestreno de Antes de que el diablo sepa que has muerto, y me recordó al sueño de Casandra. Lumet y Allen juntos en el mismo saco. desde fuera no pegan ni con cola, pero desde dentro funcionan a la perfección. como McGregor y Farrell. pero mejor.

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