Ambición 25 mayo, 2008
Escrito por emejota en : Cine , 2 comentarios , trackback
Haciendo tiempo la otra tarde me pasé por El Corte Inglés a ver si habÃa llegado “El sueño de Casandra”, de Woody Allen, inédita a mis ojos. La uniformada y sonriente señorita que me atendió me preguntó, ¿qué tal es esta pelÃcula?, y yo respondÃ, pues no lo sé porque no la he visto, pero creo haber oÃdo decir que flojita. Y ella: ya, tÃo, creo que es una puta mierda, tarjeta o efectivo?. Y yo pensé: hija, qué fino se nos ha puesto El Corte Inglés, y después añadÃ, en efectivo. Luego resultó (luego ha sido esta noche pasada) que no me ha parecido flojita, en absoluto.
“El sueño de Casandra” es la tercera pelÃcula inglesa de Woody Allen. A mà “Scoop” me parece simpaticona y “Match Point” es una de esas pelÃculas que ves y sabes que no vas a volver a ver. ¿Por qué? Pues porque no te va a apetecer. Sin más. Asà que mi disposición ante este sueño de Casandra no era la más óptima. Y mira tú. Estas pelÃculas inglesas de Woody Allen siguen produciendo la sensación de que el hombre anda desubicado; no quiere decir que lo haga mal (a Allen, en todo caso y a estas alturas, se lo perdonamos todo) sino que no se encuentra en su salsa. Aquà echamos en falta el telón de fondo de Nueva York, las neuras neoyorkinas, la música de dixie… Y creo que “El sueño de Casandra” es la pelÃcula que más se aleja de todo eso porque no hay neuras sino remordimientos; no hay conversaciones superpuestas, tan caracterÃsticas; por supuesto que no hay Nueva York, eso lo damos por descontado y además la luz londinense es muy distinta a la luz de Manhattan y los parterres y la campiña inglesa no son Central Park. Y se hace extraño este “pasar el dÃa en el campo” tan inglés filmado por un hombre para quien es sabido que el campo es “un lugar inhóspito lleno de pollos crudos”.
Intentar ubicar en ese escenario “lo de siempre”, es decir, el universo AllenÃgena se hace un poco raro, porque lo de Allen va todo junto, creo que me explico. Una cosa más: aquà no sólo falta la música de jazz, ese aroma inconfundible que emanan las historias de Allen, sino que la banda sonora es de Philip Glass, y debo ser el único habitante del planeta que no entiende lo de este hombre, la verdad.
¿Qué hay de Allen en esta pelÃcula que más bien parece uno de los Cuentos Morales de Rohmer por los dilemas éticos que plantea? Migajas. En el humor (única aparición del humor) que desprenden las puntuales alusiones a la nonagenaria madre del tipo al que los hermanos protagonistas deben asesinar; en la aparición del caracterÃstico personaje-pose, ese que Allen suele colocar con una copa en la mano opinando fanfarrona o pedantescamente de cualquier cosa y que cumple la función de objeto de decorado; y en la forma (escueta) de rodar algunos planos. Por lo demás, nada. Y sin embargo, el conjunto se sostiene dignamente por unos actores más que solventes, todos.

Me gusta el juego que dan estos hermanos, que de fuera no pegan ni con cola, Ewan McGregor y Colin Farrell, pero que dentro de la pelÃcula sÃ; sobre todo me gusta el papel que representa Colin Farrell, atormentado y frágil, eso lo hace muy bien Colin Farrell; débil ante la tentación en la mesa de juego y débil ante las consecuencias del fracaso en el juego. Un personaje al que se le despiertan los dilemas éticos y morales cuando su vida traspasa la frontera tras la cual las cosas ya no son las mismas. Se surca con agrado esta pelÃcula a bordo del “Cassandra´s dream”, la embarcación de segunda mano que da tÃtulo a esta pelÃcula que habla de eso, de sueños, y también de pesadillas.