Archivo por días: 21 mayo, 2008

Oposiciones

Todos los años por estas fechas suena el teléfono y las llamadas tienen en común dos cosas: la primera, que se trata de personas que tienen un examen u oposición a la vista y buscan ayuda; la segunda, que el examen u oposición es ya. El trabajo en esas condiciones es muy difícil porque por lo general te encuentras son alumnos que vienen muy perdidos y por eso piden un cable (pero tarde, puñeteros) y el tiempo es muy escaso para intentar poner un poco de orden en sus ideas, comprobar el estado de los cimientos sobre los que se asientan sus conocimientos, sugerirles una metodología de trabajo, en fin, muchas buenas intenciones para tan poco tiempo.

Pero lo interesante es que cuando llaman es porque le han visto las orejas al lobo y detrás de esta obviedad se encuentra el descubrimiento de una crisis; personas que tienen una titulación superior, por lo general docentes en algún conservatorio, escuela de música o colegio y que descubren que no saben qué es lo que saben, que se ven ante un puzzle de tropecientas piezas pequeñitas que corresponden a los conocimientos que han ido adquiriendo y no saben cómo unirlos. Lo interesante es que sientan la necesidad y la conveniencia de hacerlo, no importa si lo que saben es mucho o poco. Por lo que a mí respecta, es trabajo, intensivo y fugaz (mezcla poco rentable) pero no están las cosas para decir no, aunque a veces apetezca; de todas formas, no todo va a ser rentabilidad pecuniaria, hay que reconocerlo: hay una compensación personal en la satisfacción de haber intentado, al menos, aportar algo.

Pero vienen tarde y con prisas. Y a qué horas, madre mía. Porque trabajan, suerte que tienen, de esos trabajos de horario fijo y nómina fija a fin de mes, así que sólo pueden pasarse por aquí a horas intempestivas y con un ojo en la partitura y otro en el reloj. Por ejemplo, mañana jueves tengo que enseñarle a una alumna la fragmentación motívica con la que Brahms construye el primer movimiento de su segunda Sonata para clarinete pero tengo que hacerlo a las 2 menos cuarto de la tarde. Dado que a las 3 y cuarto tengo que coger un autobús para Pamplona (sigue el tour médico, fragmentado me tiene) me voy a quedar sin comer. Es una paradoja: se supone que se trabaja para comer, pues yo mañana me voy a quedar sin comer por trabajar. Es que antes no puedo hacerlo porque viene Esther y a estas alturas de nuestro serial (porque Esther un día llegó sin prisa y sin examen a la vista, pero quizá sí con esa crisis a la que aludía antes y que a mí me parece maravillosa porque te pone las pilas) no está la cosa como para suspender un episodio, que la trama está de lo más interesante.