Renove 13 mayo, 2008
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 4 comentarios , trackbackNo es que me considere supersticioso pero mi padre murió un martes y 13. No digo más. Con ese pensamiento me he subido esta mañana al tren. No estaba prevista la excursión aunque tenÃa pendiente pasarme por la FNAC por lo de la Operación Renove antes de que se pasara el plazo. No es la primera vez que ponen en marcha esa iniciativa para reciclar filmotecas caseras y me parece muy interesante. ¿Qué hacen esas viejas cintas VHS en las estanterÃas? A estas alturas, poco o nada. Pues las llevas y te dan un vale descuento de 5 euros en la compra de un dvd. Y lo mismo para esos otros formatos en extinción, que no me tocan pero a otros sÃ, visto lo visto esta mañana: hablo del UMD para la PSP y del efÃmero HD-DVD.
Yo ya me habÃa desprendido de la mayor parte de mi colección en cinta magnética en anteriores campañas pero esta vez también admitÃan dvd´s y ocurre que en los primeros tiempos de los dvd´s nos metÃan cada edición que igual por aquel entonces colaba (que ni eso) pero ahora clama al cielo. Ese “Encadenados” de Filmax, por ejemplo, por Dios. Luego vino Manga y puso en los quioscos sin avisar y a precio de coleccionable un master muy bueno. ¿Qué hacer con dos encadenados en casa, siendo el primero nefasto? Pues canjearlo por un descuento de 5 euros en esa rareza que es “Mr. Arkadin”, de Orson Welles, por ejemplo, última entrega de la Filmoteca FNAC en doble dvd. Mejor eso que se quede por un rincón.
A la vuelta, en el tren, han empezado a pasar por el pasillo, agarraditos de la mano, en fila india, un montón de pocoyós de 5 años, todos vestidos igual, con camiseta blanca y pantalón azul marino. A la cabecera de la cadena un profesor con cara de buenazo, y en la cola una profesora con cara de no dar tortazos. Los tiempos cambian. Iban camino de la cabina del maquinista. Estaban un rato allà y volvÃan con los ojos como platos y al poco rato se repetÃa a operación con otros pocoyós. Desde mi asiento, si inclinaba la cabeza un poco, conseguÃa ver algunas cabecitas mirando al frente, ante ese espectáculo maravilloso que es contemplar las dos vÃas paralelas y brillantes que se proyectan hasta el infinito y sobre las que se desliza el tren, esa perspectiva única que sólo se puede disfrutar desde la cabina. Y pensaba mientras tanto que esa visión quedarÃa grabada para muchos de ellos; a mà me pasó eso en mi incursión infantil en una locomotora Alsthom.
Cuando hemos llegado a la estación entaban los andenes y la sala de espera y las afueras de la estación con tal aglomeración de gente que por un momento he pensado que me habÃan hecho hijo predilecto o algo asà y me habÃan preparado una recepción con José Isbert a la cabeza. Pero no. Eran los padres de 140 niños, que se dice pronto, 140, porque eso ha dicho el revisor, que habÃa que bajar a 140 niños de 5 años. A mà me ha parecido un número muy alto, todo sea dicho, pero si lo dice el revisor será por algo. Además ha citado el nombre del otrora infausto colegio y eso ha sido definitivo para dar credibilidad a sus palabras. Ha resultado que entre los niños venÃa mi crÃtica musical favorita porque sus padres estaban entre los otros padres.