Ecos

Es curioso pero tanto tiempo hablando de efectos secundarios que los principales han debido sentir celos o algo así y les ha dado un berrinche, una pataleta que se ha traducido en forma de rebrote de mi artropatía. En realidad lo que siento es algo así como los efectos a distancia de una onda expansiva o de una sacudida sísmica, dado que la misión de la famosa (para bien y para mal, para lo principal y para lo secundario) medicación americana es encargarse de ello. Así que supongo que sin ella ahora estaría padeciendo un rebrote mayúsculo y no este eco que se traduce en un indecible cansancio a lo largo de todo el fin de semana y el retorno de un dolor físico, atenuado pero generalizado, que me recuerda otros tiempos en los que se presentaba multiplicado. No es que me impida desenvolverme, en absoluto, pero ahí está: algo inquieto, como el dragón de los cuentos que entreabre un poco los ojos en medio de una siesta de siglos. La siguiente dosis del fármaco toca este viernes pero parece que hay que adelantarla.

Todo ello no es impedimento para hacer cosas, al menos hoy, que este fin de semana ha sido cosa imposible, hasta escribir aquí. Esta mañana me he pasado por casa de Rafael para enseñarle la nueva partitura y le ha gustado mucho. Es una tradición: desde que escribí la primera corchea todo pasa por los ojos y los oídos de Rafael; no es hasta entonces que siento que la obra está terminada. Los argumentos que esgrime, su punto de vista… Es un placer y un lujo poder contar con ello. Y por supuesto, una tranquilidad. Eso ha sido esta mañana. A media tarde he quedado con Julio. A mediodía me he reunido con el paracetamol.

Se me notan los efectos del movimiento sísmico en la cara; me miro al espejo y veo cansancio en ella. El caso es que me cuesta dormir pero luego no me puedo levantar (como la Torroja en los ochenta), que el fin de semana me sentó fatal y sin salir de casa. Y durante el sueño tengo unos sueños raros, no por pesadillescos ni por lo contrario, sino por nítidos, de una nitidez asombrosa, donde personas que en la vida cotidiana no forman parte de mi entorno habitual se erigen momentáneamente en protagonistas absolutos. Lo que me inquieta es si lo que dicen vale lo mismo cuando el sueño se acaba.

3 pensamientos en “Ecos

  1. toni

    hay días o semanas en los que los rebotes se incrustan en los sueños y en el cuerpo. es algo raro, porque esas personas que se convierten en protagonistas, de repente, cobran fuerza algo más allá de los sueños y uno no sabe muy bien porqué. a lo mejor es porque tienen que hacerlo. porque nuestra imaginación lo demanda. algún cambio siempre viene bien. la pregunta que se levanta en el podio es siempre qué cambio? aunque, claro, también puede que sea la lluvia primaveral, que nos deja el cuerpo como blando. no sé. tendré que dormir y preguntárselo a los sueños. luego te cuento.

  2. emejota Autor

    “Desde el umbral de un sueño me llamaron…”, toni. Eso decía el poeta, que le llamaron. A mí no sé. Pregunta eso también, anda. (Buenas noches)

    Pues estamos bien, C… Es que en la primavera todo brota, ya se sabe.

    Abrazos

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