Pi 28 abril, 2008
Escrito por emejota en : Asuntos propios, Libros , 4 comentarios , trackback
Me da la sensación de que este pequeño libro al que mis manos han recurrido con el tacto una y otra vez en el transcurso de la disertación ha movido algunas emociones esta tarde. Pocas veces recuerdo que tras el aplauso se haya producido un silencio y una inmovilidad semejantes en el público, que te obligan a decir algo, no sé, habrá que salir, no?, o cosas semejantes, porque lo has dicho todo y ya no te queda dentro más, sólo la sensación de que lo ocurrido en esa sala allà debe quedarse, lo que nos convierte en compañeros y cómplices en esta travesÃa a través del océano de palabras que es, al mismo tiempo, espejo donde todos, más o menos, nos reconocemos cuando nos damos cuenta de qué va la cosa en realidad.
Ahora queda una Ãntima satisfacción por lo realizado y la necesidad de descansar, de desconectar. Al punto de la mañana hay que subir a la cuarta planta del hospital, la misma que la de la pelÃcula, donde hay gente a la que le ocurre lo mismo que en la pelÃcula; a mà me van a quitar sangre y me pregunto si con en esa sangre se irán cansancios raros como el de esta tarde, cuando Richard Parker miraba fijamente desde el fondo del pasillo de la sala sin que lo supiera nadie poniéndomelo un poco difÃcil. Lo ha venido poniendo difÃcil todo este tiempo, pero yo lo he intentado solucionar hoy poniendo la mano sobre el libro, acaricÃando sus páginas como si fuera algo tranquilizador o familiar, o un asidero, y hablando despacio y con un tono de voz más bien bajo. Y me alegro de haber podido ganarle este pulso a ese bichejo insolente.
(Gracias de nuevo por el reportaje, sanvani)
Hallam Foe 28 abril, 2008
Escrito por emejota en : Cine , 5 comentarios , trackbackCosas que me gustan de “Hallam Foe” (David Mackenzie, 2007) que hacen que “Hallam Foe” me guste. Pues asÃ, para empezar, me gusta mucho este viaje en tren:


Me gusta también la luz de Glasgow y Edimburgo, aunque si no fuera en Glasgow y en Edimburgo me gustarÃa lo mismo con tal de que, uno, se tratara de esas alturas del hemisferio y dos, que al director de fotografÃa no le importara desplazarse por el mismo precio.
Me gusta la historia que cuenta la pelÃcula, un conflicto edÃpico con tintes voyeurÃsticos y rollo reptador incluÃdo por esos tejados que tanta lluvia atlántica han debido dejar resbalar:


Me gusta la manera en la que del drama surge prácticamente un cuento de hadas sin que el drama se diluya y en el que no falta el instante mágico en el que la amante/mamá sustituta rompe el hechizo con el beso necesario, el beso ansiado y anhelado en larga y penosa peregrinación iniciática para que todo vuelva a su ser:

Me gusta la quÃmica que se establece inmediatamente entre los dos, Sophia Myles y Jamie Bell; me hacen sentirme cómodo entre ellos siempre que mi presencia no moleste, claro. Si eso hago como que no miro:


Me gusta que parte de su historia transcurra igualmente por los tejados, al menos la parte de la historia más importante para todos aquellos que son capaces de ver que los tejados de una gran ciudad son almenas y los áticos torreones donde rescatar a las princesas, o a las hadas que llevan dentro a una mamá. Me gusta pensar que al director le gusta agrupar a sus actores a un lado del plano porque esa torre del reloj del fondo es la torre del castillo y no otra cosa, y tiene que verse:



Me gusta que cuando se va la luz el director siga agrupando a sus actores al mismo lado para dejar ver al fondo lo mismo mientras los héroes del cuento velan armas y dudan o se arman de coraje, o las dos cosas, que nadie dijo que las cosas fueran fáciles:

Me inquieta el personaje de Jamie Bell: complejo, imprevisible, desvalido, inteligente, herido, enigmático, muchas cosas; me inquieta que sean tantas cosas. Me parece que realiza un trabajo espléndido. Por otra parte, Jamie Bell me inspira mucho respeto como actor, he terminado por convencerme aquÃ, debajo del aguacero, sobre los tejados, aunque ya tenÃa mis sospechas.