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Rubato 19 abril, 2008

Escrito por emejota en : Análisis, Música

Dicen los académicos que “rubato” es una indicación que, en música, prescribe abandonar el rigor del compás a favor de una interpretación expresiva, acelerando unas notas o ralentizando otras. Yo una vez escribí aquí que el rubato son cubitos de tiempo derretido; o trocitos de tiempo que se se dilatan o se contraen al ritmo de un latido distinto al del compás y que, por eso, si se intenta medir (uno, dos, tres) lo que pone en la partitura y se escucha lo que toca el intérprete no salen las cuentas. Lo decía a propósito de Tamás Vásáry, al que le salían muy bonitos los rubatos cuando tocaba en un disco algunas obras de Debussy.

El rubato deja en evidencia las abrumadoras limitaciones de la grafía musical, incapaz de indicar esa elasticidad temporal de las cosas. Por eso el rubato apela directamente a la musicalidad del intérprete. El rubato está asociado a la figura de Chopin y sus obras. Sin el rubato no hay Chopin, es una de sus señas de identidad. El problema es qué rubato es el de Chopin, porque testimonios acerca de su manera de interpretar hay y no pocos y, además, fiables; yo me fío de Schumann, por ejemplo. De Liszt menos, fíjate, pero es por su propensión a la hipérbole literaria aplicada a su idolatría chopiniana, que por otra cosa no; de hecho, sus observaciones en otros ámbitos suelen ser muy interesantes.

Pero estaba en el problema del rubato, del de Chopin concretamente. Las descripciones escritas no sirven de nada a falta de registros sonoros, que no los hay. Lástima tremenda. El rubato que le salía a Chopin debía ser muy especial, indudablemente, y le saldrían imitadores que lo transmitirían por tradición oral (es un decir, claro, pero ya nos entendemos). Hay otro problema con el rubato: se tiende, equivocadamente, a asociarlo a algo delicado, a una intención que parece venir de fuera de la música, y eso no es cierto; esa fluctuación del tiempo responde a un impulso interno que forma un cierto oleaje en la superficie melódica. Aunque se aplique en un momento dulce, el rubato tiene siempre algo de eco que asciende del magma de un arrebato.

El rubato no es cosa de ángeles; el rubato requiere duende. O a Martha Argerich, que viene a ser lo mismo. A la Argerich le sale siempre un rubato precioso, de una hermosura que duele, de tal manera que uno se plantea si será ella la que culmina el proceso compositivo. Con Argerich, la obra se redondea. No se sabe si tal frase está hecha para ella o si es ella la que le da sentido único a la frase con su rubateo genial, delicado y apasionado a un tiempo, como tiene que ser.

Uno de los rubatos más geniales que he escuchado aparece en su grabación del primer tiempo de la Sonata Op. 35 de Chopin. Terrible sonata: enrrabietada. Pero en trances así es donde la Argerich reina. Tras un arranque feroz que rompe en jirones al primer tema, las manos de Argerich se posan en la tonalidad de Re bemol Mayor para arrancar, no se sabe si del teclado, de la partitura o de dentro de sí misma, uno de los temas más líricos y apasionados que escribió Chopin, una luz en la tormenta negra de esta obra imponente. Necesita este tema al rubato de tal manera, que la propia elasticidad del tiempo lo estira y lo alarga hasta llevarlo lejos, quién lo iba a decir de una melodía que nace con vocación de poner orden. Por si fuera poco, el rubato está implícito en el dibujo melódico: las notas de los compases 5 y 6 son las mismas que las de los compases iniciales, pero con más prisa:

Se puede comprobar la elasticidad y el efecto del rubato observando la transformación de las cuatro negras que aparecen enmarcadas en el ejemplo siguiente:

A manos de la Argerich, estas cuatro notas pierden el valor. Las comprendemos.

Click para escuchar. Mp3, 1 MB.

Tira de archivo: aquí

Comentarios»

1. toni - 22 abril, 2008

precisamente por rubato o por listo fue por lo que tenirmné por no examinarme en el conservatorio y sí en el conversatorio, que siempre es más fácily tiene menos reglas.
:o

2. sabina - 25 septiembre, 2009

Bravísimo. Escelente artículo. Felicidades

3. Ste - 21 enero, 2012

Buen articulo!

4. emejota - 23 enero, 2012

Muchas gracias.

5. Jorge Rafael Pauletti - 8 marzo, 2012

Gran sentido de la pedagogía.Excelente.-JOTAPE

6. Gabriel Martínez - 21 marzo, 2012

Hola! un artículo interesante, precisamente estoy investigando sobre el rubato en Chopin y cómo lo hacían los pianistas a principios del s. XX. He leído sobre 3 tipos diferentes de rubato y la combinación de los mismos, no sé si conoces algún estudio, investigación o tesís que me puedas recomendar, te lo agradecería mucho, saludos!

7. emejota - 22 marzo, 2012

Muchas gracias, Jorge.

Hola, Gabriel. En este momento no tengo en mente ningún estudio sobre el rubato, pero haré gestiones al respecto. Un saludo.

8. Jorge Ortiz - 15 abril, 2012

Gracias por el artículo. Buscaba tener una definición visual de lo que es el rubato y la he encontrado. Lo de abandonar el rigor en favor de la expresividad se hace mucho en el cante flamenco y por eso buscaba el término y su definición. Una vez más gracias.