Despertar

Los miércoles por la mañana la señora Honey entra en mi habitación como siempre y sube las persianas y abre la gran ventana francesa. Deja entrar la luz danzante y el zumbido del mar, el crujido de las barcas ancladas en Roads y el sonido del cortacésped; el olor a hierba cortada y a syringa y el silbido desvergonzado del mirlo.

Luego viene hacia mi cama y se queda de pie, una mano pegada al costado, su vieja cara arrugada como si tuviera alguna noticia que dar y no supiera cómo hacerlo con delicadeza.

-Hoy es un día sin carne, dice.

Katherine Mansfield (1888-1923), “Diario”

2 pensamientos en “Despertar

  1. toni

    lo único malo, en caso de que se pueda considerar algo malo, de que dejes cachitos de libros que atraviesan el mundo de punta a punta es que me dejas con la boca abierta y con muchas, pero muchas, ganas de hacerme con él y leerlo de un tirón. pero luego me doy cuenta de que el día sólo tiene veinticuatro horas y que la noche ocupa, como mínimo entre seis y seis y media, así que voy a tardar un poco más de lo previsto. eso es lo único malo. en caso de que se pueda considerar algo malo, por supuesto.

  2. emejota Autor

    Por eso lo del post del otro día del agobio en la FNAC. Porque eso de que la gente deje sus cosas en los libros y en la música y en el cine y todo lo demás es fantástico, pero llega un momento en que te das cuenta de que no puedes conocer ni siquiera una minúscula proporción de todo eso. Ya lo decía alguien, no sé, alguno, que hemos pasado de la sociedad de la información a la de la selección.

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