Diario

Llueve bastante y la temperatura ha bajado. Lo primero lo sé porque, a lo tonto, llevo un rato largo mirando por la ventana. A un lado tengo esta ventana donde escribo el post y a otro la ventana en la que llueve. Y de fondo suena “Rather lovely thing” y “Song for Jesse”, de la banda sonora de “El asesinato de Jesse James a manos del cobarde Robert Ford” y produce un efecto narcotizante, como en la película. Por la ventana se ve pasar a los coches en fila deslizándose en procesión sobre el asfalto mojado al compás de la melodía.

Me he puesto una camisa de estar por casa encima de la camiseta de estar por casa porque en casa se nota el número 9 que aparece iluminado en rojo en el termómetro de lo que antes era la sucursal de un banco, luego lo fue de otro banco y ahora no se sabe muy bien qué es, pero un banco seguro que no. A pesar del 9 y gracias a la lluvia, de vez en cuando me levanto de la silla y abro la ventana y aspiro. Cómo me gusta ese olor. Hasta hace no mucho tiempo estaba convencido de que a ese olor de lluvia y de tierra mojada se le llamaba mojama y el día que me enteré que era algo relacionado con el pescado por poco vomito. Por Dios, qué asco. Debe ser un error del diccionario porque la palabra tiene resonancias bien claras. Desde luego, en tardes como la de hoy, cuando llueve fuerte y abro la ventana y aspiro me digo: el olor de la mojama. Y me quedo tan ancho.

Esta mañana han venido con una ambulancia y se han llevado a la señora Mercedes al hospital. No sabemos si será grave o no pero, desde luego, es terrible. Siempre es terrible.

Ayer llamó Alain por teléfono. Me invitan a pasar el fin de semana a Bilbao. En principio dije que sí y eso que todavía no me habían dicho que entre los motivos de la invitación estaba aprovechar para ir a escuchar a los Lumega, que son los Kantika que se hicieron mayores. Veremos a ver. De momento, en el horizonte cercano está lo de mañana en Pamplona. Ya está el ordenador en el maletín porque ya no toco ni un punto, vamos. Así se queda.

Una vez alguien lloró y después sonrió. Y yo dejé escrito un consuelo para el día de mañana. Por si hiciera falta.

2 pensamientos en “Diario

  1. toni

    jo, cuántas cosas. aquí no llueve ni hacia abajo ni hacia arriba ni nada. no llueve. de hecho, ya ha llegado el verano. o eso, o la gente se ha vuelto loca y anda todo el mundo en manga corta cuando todavía es abril. estaría muy bien ir a lo de mañana. pero creo que los de la feria de la ciencia aún no han pensado en lo del teletransporte. de hecho, no creo ni que piensen (hoy les hemos presentado un boceto de lo que será la web y han confundido banner con flash, mal vamos). y lo de Lumega también sería un placer. a ver (y no haber) si algún día podemos ir a algún sitio por separado y luego encontrarnos allí. sería bonito, no? o, por lo menos, interesante.

  2. emejota Autor

    Es raro que no hayan pensado en lo del teletransporte porque, A, ya hace un siglo decía Don Hilarión en la zarzuela que “las ciencias adelantan que es una barbaridad” y B, porque en el “Star Trek” televisivo, el de los pijamas, ya salía. A ver si es que vamos para atrás, habrá que preguntarles a los de la feria si la cosa está en recesión.

    Y lo del encuentro, a ver, sí. Algún día, no?

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