Agenda

Esta es la próxima aventura en la que me he embarcado. Es un ciclo de conferencias que tendrá lugar la próxima semana en la Universidad de Navarra. A mí me toca el martes a las 19:00 h. El cartel me dejó un poco perplejo porque, la verdad, yo voy poco flamenco. Quiero decir que lo mío no va ni de lunares ni peinetas. Quiero pensar (y no es un chiste sobre el título: “pensar el flamenco”) que la referencia al “flamenco” es en plan genérico y que ahí entran otras cosas que no sólo tienen que ver con lo que se conoce como cante flamenco. El cante jondo, por ejemplo, que es de lo que voy a hablar yo. De hecho, el certamen que en el 22 organizaron entre otros Lorca y Falla en Granada fue para recuperar la esencia del cante (jondo) y diferenciarlo del cante (flamenco). “Ridículos flamenquismos”, decía Falla de lo segundo con esa mala leche que yo creo que tenía. Y si no la tenía, lo parecía. El cante flamenco es relativamente moderno (se forma hacia el siglo XVIII) mientras que el cante jondo lo es tanto (jondo) que sus raíces se adentran en un tiempo lejanísimo y en una tierra que es mezcla de orientalismos, liturgias primitivas de corte gregoriano y voces de minarete. El cante flamenco es un poco arbolario, el jondo no: utiliza muy pocas notas para expresar -curiosa paradoja- lo que Lorca definió como “las más infinitas gradaciones del Dolor y de la Pena”, las mayúsculas son suyas, no seré yo quien le quite unas mayúsculas a Lorca.

Lo mío no va de trajes de faralaes y señoritos tomando unos finos; lo mío habla de Diego Bermúdez, que a sus más de 70 años se puso su chaqueta de los domingos y atravesó a pie campos de olivos durante 100 kilómetros para llegar al certamen de Granada y cantar lo que llevaba dentro, que en el fondo es lo que llevamos todos, no el cantar, sino lo que se canta, lo que se dice al cantar o lo que se llora al cantar. A Falla le dijo que llevaba 30 años retirado como cantaor porque una puñalada le había dado en el pulmón. A Falla este hombre le dio otra puñalada pero de esas en las que no sangra la carne sino el alma. Pues de eso va lo mío, con ejemplos, comparativas, exploraciones, conclusiones anotadas en la pizarra electrónica del ordenador.

Y el duende, claro. Del duende que nace de dentro y con que el que hay que entablar una relación en términos de lucha. Pedían desde la Universidad un enfoque multidisciplinar del asunto, una visión desde diferentes ángulos. Esa va a ser la mía. 

6 pensamientos en “Agenda

  1. Alias Cane

    ¡Qué ilusión, Mariano!

    No estaré yo, pero seguramente sí que estará un amigo mío, entrañable (así como tú), mi hermanito Lusin, que labora en el área de prensa de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad, en Pamplona.

    Desde aquí, te abrazo. Y te felicito. Y me emociono.

    Le pediré a Luis que me cuente todos los detalles. Y espero leerlos aquí también.

    Mil abrazos, Mariano.

  2. toni

    yo he pedido un teletransportador, porque el jueves empieza la feria de la ciencia en esta isla nuestra y pensé que, si no me daba tiempo a lo del barco y luego el tren o la moto, o el avión y luego un autobús o algo, podía teletransportarme aprovechando la coyuntura científica (que me tiene absorbidos los pocos sesos que me quedan). peor me han dicho que no, creo que de eso no tenemos nada. espera que miro en la lista… (espero)… no, no tenemos nada. pero, si quiere le puedo enviar una invitación a la feria. no, gracias, que yo lo que quería era ir a Navarra a escuchar a mi amigo emejota hablar sobre Diego Bermúdez. el señor del otro lado del teléfono se ha quedado callado un rato. nada, que no se preocupe. gracias igualmente, le he contestado con intención de aplacar su perplejidad. de nada, me ha contestado muy seco. así que no, esta vez va a ser que no. y lo siento.

  3. emejota Autor

    Si al final dan con ello, con el teletransportador, avisa; aunque como soy impaciente a mí me gustaría tenerlo para mañana, porque llueve, y no voy en coche sino en autobús, y el portátil, y los papeles, la americana… Allen (Woody) andaría con el alma en los pies y balbuceando nervioso. Tanto como eso yo no aunque debo ser uno de los pocos conferenciantes a quienes cierta sensación de abatimiento y nerviosismo les viene hasta justo llegar a la ciudad o al edificio o a lo que sea. Luego ya no. Si es que somos más raros…

    Ni pala ni polo (de limón) ni palomitas… Ni peineta! Haces bien en quedarte en casica, Raquel/Rachel

    Ya me contarás los detalles que te cuente tu amigo, Miguel ;) Pero adviértele que mi habitat dialéctico natural es otro que el de la Niña de los Peines.

    Umm… Un Anónimo que en la era de la ciber-ortografía todavía escribe el signo de interrogación de la izquierda, una coma tras el signo de interrogación de la derecha y no se deja los acentos… No reconozco la letra ;)

    (la entrada es libre, sí; la salida también)

    A ver si piensan lo mismo, C.

    Abrazos!

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