Archivo por días: 4 abril, 2008

Agenda

Esta es la próxima aventura en la que me he embarcado. Es un ciclo de conferencias que tendrá lugar la próxima semana en la Universidad de Navarra. A mí me toca el martes a las 19:00 h. El cartel me dejó un poco perplejo porque, la verdad, yo voy poco flamenco. Quiero decir que lo mío no va ni de lunares ni peinetas. Quiero pensar (y no es un chiste sobre el título: “pensar el flamenco”) que la referencia al “flamenco” es en plan genérico y que ahí entran otras cosas que no sólo tienen que ver con lo que se conoce como cante flamenco. El cante jondo, por ejemplo, que es de lo que voy a hablar yo. De hecho, el certamen que en el 22 organizaron entre otros Lorca y Falla en Granada fue para recuperar la esencia del cante (jondo) y diferenciarlo del cante (flamenco). “Ridículos flamenquismos”, decía Falla de lo segundo con esa mala leche que yo creo que tenía. Y si no la tenía, lo parecía. El cante flamenco es relativamente moderno (se forma hacia el siglo XVIII) mientras que el cante jondo lo es tanto (jondo) que sus raíces se adentran en un tiempo lejanísimo y en una tierra que es mezcla de orientalismos, liturgias primitivas de corte gregoriano y voces de minarete. El cante flamenco es un poco arbolario, el jondo no: utiliza muy pocas notas para expresar -curiosa paradoja- lo que Lorca definió como “las más infinitas gradaciones del Dolor y de la Pena”, las mayúsculas son suyas, no seré yo quien le quite unas mayúsculas a Lorca.

Lo mío no va de trajes de faralaes y señoritos tomando unos finos; lo mío habla de Diego Bermúdez, que a sus más de 70 años se puso su chaqueta de los domingos y atravesó a pie campos de olivos durante 100 kilómetros para llegar al certamen de Granada y cantar lo que llevaba dentro, que en el fondo es lo que llevamos todos, no el cantar, sino lo que se canta, lo que se dice al cantar o lo que se llora al cantar. A Falla le dijo que llevaba 30 años retirado como cantaor porque una puñalada le había dado en el pulmón. A Falla este hombre le dio otra puñalada pero de esas en las que no sangra la carne sino el alma. Pues de eso va lo mío, con ejemplos, comparativas, exploraciones, conclusiones anotadas en la pizarra electrónica del ordenador.

Y el duende, claro. Del duende que nace de dentro y con que el que hay que entablar una relación en términos de lucha. Pedían desde la Universidad un enfoque multidisciplinar del asunto, una visión desde diferentes ángulos. Esa va a ser la mía.