Oído

Desde hace algunas semanas, Clara pasa por aquí porque no tiene muy claros los sonidos cuando la profesora de lenguaje musical les hace un dictado. Clara tiene once o doce años y se ríe porque le digo que me da mucha envidia que ella entienda las películas que hablan en inglés y yo lleve tres veces y pico once o doce años intentándolo y me quedo con cosas sueltas que, juntas, forman un lío. Y se ríe otra vez.

Una niña que a esa edad tiene un conocimiento auditivo del inglés semejante no debería tener poco claro el asunto de los sonidos en un dictado musical, lo que nos lleva a pensar que algo falla y, probablemente, no son las cualidades. Hay quien sostiene que la práctica del dictado musical para la formación del oído es un error, porque exige más una demostración de habilidad que otra cosa por parte de los niños. La experiencia y la observación de lo que ocurre en el transcurso de un dictado me dice que el problema no es el dictado en sí sino cómo se afronta el dictado. A los niños no se les enseña a pensar en el sonido, a establecer puntos de referencia, cosas así. En ese sentido no es tan esencial reproducir de manera exacta los sonidos y ritmos que el profesor toca en el piano, único objetivo que parece seguir persiguiendo la práctica del dictado. En la observación del error, por ejemplo, hay siempre un aprendizaje interesante.

Eso mismo es lo que le propuse a Clara desde el principio: que íbamos a pensar en el sonido, ver qué ocurría, ir a buscarlo si es preciso con ayuda del sonido vecino. Y ella dijo que sí con la cabeza y la cosa va funcionando. Hoy nos hemos dado cuenta de dos cosas importantes, por ejemplo: una, que la luz de la habitación ha cambiado sustancialmente con el cambio de hora y que hemos tenido suerte porque justo en el momento de la clase se está mejor. Ella está plenamente de acuerdo con eso después de haber mirado las paredes y a su alrededor con los ojos muy abiertos. Lo segundo ha sido descubrir que el oído percibe dos cosas al mismo tiempo pero no las procesa a la vez. Esas dos cosas son el sonido y el ritmo. El oído de Clara piensa con mayor facilidad el sonido que el ritmo. Ha sido interesante descubrirlo también porque de lo que se trata ahora es de dirigir el trabajo allí. Mientras tanto yo sigo poniendo los subtítulos a lo del inglés.

5 pensamientos en “Oído

  1. toni

    siento verdadera envidia y admiración por aquellos que trabajais con niños, por aquellos que, como tú, la vecina o la niña con nombre de agua, les enseñan, les muestran y aprenden de ellos mientras les observan. los niños son los únicos que tienen esa capacidad de sorprendernos siempre, que nosotros perdemos con los años y los trabajos y los periódicos y los programas en los que se gritan la gente. yo no sé si podría hecerlo.

  2. C.

    Y digo yo, Emejota, partiendo de que ubicuo no eres, ¿no habría un tú por aquí para que le mande yo de visita a pensar el sonido y esas cosas a unos que yo me sé…?

    Yo, toni, siento envidia solamente por los que tienen la oportunidad de trabajar con niños así como en petit comité; por los que trabajan con ellos en grupos de treinta o más, simplemente siento rendida admiración, uf.

  3. crishu

    Ais el dictado es una de las asignaturas pendientes que tengo conmigo misma porque cuando iba de pequeña al conser me costaba mucho y creo que es un ejercicio muy útil para cantar en el coro y el clase.
    Claro que por aquí no hay emejotas mágicos que sepan enseñar así un dictado musical…

    Besos

  4. emejota Autor

    emejotas mágicos? qué va, mujer! A veces encuentras alumnos con quienes es una suerte poder trabajar, de eso se trata.

    C.: no sé, igual me puedo teletransportar. Pero nada de 30. De uno en uno, soy más de música de cámara que sinfónica.

    En realidad pocas veces trabajo con niños, toni. Pero es cierto que he tenido suerte con ellos, siempre he encontrado gente que, si no tenía un potencial musical, al menos podías utilizar con ellos la música para que sacaran algo de sí mismos y se miraran, como quien se pone delante de un espejo. Pero mi ámbito de edades va (y no es coña) de los 8 a los 74 años hasta la fecha. Me tocan los hijos, los padres y hasta algún abuelo que aparece por las conferencias. Cosas del pluriempleo musical.

  5. David

    Yo estoy de acuerdo contigo Mariano, en que el dictado no hace relacionar sonidos con notas. Yo creo que no es cuestión de capacidades, sino de costumbre. Yo cuando alguien toca un sol, oigo: soooooooool, y cuando es un sol # pues oigo: soooooooool pero un poco más arriba, como si me cantara la nota el instrumento. Lo realmente entretenido es sacar las notas de los claxon de los coches y lo que resulta realmente difícil (yo ya ni me molesto :P), es sacar las notas del ruido del motor de los coches (do#rere#mifafaaaaaa#).

    Yo pienso, que el establecer relaciones entre notas y sonidos, se consigue a base de escuchar canciones y sobre todo, de tocar, ya que al tocar, creo que de modo indirecto, ya estas relacionando la nota re que estas tocando con dicho sonido. Al final, por pura experiencia, acabas relacionando los sonidos.

    Por cierto Mariano, estoy por las tardes dando clases de piano en una academia de música! Ah! y 9’5 en las prácticas con los niños! :D

    Un abrazo!

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