Archivo por días: 2 abril, 2008

Oído

Desde hace algunas semanas, Clara pasa por aquí porque no tiene muy claros los sonidos cuando la profesora de lenguaje musical les hace un dictado. Clara tiene once o doce años y se ríe porque le digo que me da mucha envidia que ella entienda las películas que hablan en inglés y yo lleve tres veces y pico once o doce años intentándolo y me quedo con cosas sueltas que, juntas, forman un lío. Y se ríe otra vez.

Una niña que a esa edad tiene un conocimiento auditivo del inglés semejante no debería tener poco claro el asunto de los sonidos en un dictado musical, lo que nos lleva a pensar que algo falla y, probablemente, no son las cualidades. Hay quien sostiene que la práctica del dictado musical para la formación del oído es un error, porque exige más una demostración de habilidad que otra cosa por parte de los niños. La experiencia y la observación de lo que ocurre en el transcurso de un dictado me dice que el problema no es el dictado en sí sino cómo se afronta el dictado. A los niños no se les enseña a pensar en el sonido, a establecer puntos de referencia, cosas así. En ese sentido no es tan esencial reproducir de manera exacta los sonidos y ritmos que el profesor toca en el piano, único objetivo que parece seguir persiguiendo la práctica del dictado. En la observación del error, por ejemplo, hay siempre un aprendizaje interesante.

Eso mismo es lo que le propuse a Clara desde el principio: que íbamos a pensar en el sonido, ver qué ocurría, ir a buscarlo si es preciso con ayuda del sonido vecino. Y ella dijo que sí con la cabeza y la cosa va funcionando. Hoy nos hemos dado cuenta de dos cosas importantes, por ejemplo: una, que la luz de la habitación ha cambiado sustancialmente con el cambio de hora y que hemos tenido suerte porque justo en el momento de la clase se está mejor. Ella está plenamente de acuerdo con eso después de haber mirado las paredes y a su alrededor con los ojos muy abiertos. Lo segundo ha sido descubrir que el oído percibe dos cosas al mismo tiempo pero no las procesa a la vez. Esas dos cosas son el sonido y el ritmo. El oído de Clara piensa con mayor facilidad el sonido que el ritmo. Ha sido interesante descubrirlo también porque de lo que se trata ahora es de dirigir el trabajo allí. Mientras tanto yo sigo poniendo los subtítulos a lo del inglés.