Un viaje imaginario al invierno
Rafael Azcona, grande.
Moncho: cuando uno se muere… se muere o no se muere? don Gregorio: en su casa, qué dicen? Moncho: mi madre dice que los buenos van al cielo y los malos al infierno. don Gregorio: y su padre? Moncho: mi padre dice que, de haber juicio final, los ricos irÃan con sus abogados. pero a mi madre no le hace gracia. don Gregorio: y usted, qué piensa? Moncho: yo tengo miedo. don Gregorio: es usted capaz de guardar un secreto? (Moncho asiente) don Gregorio: pues en secreto, ese infierno del mas allá no existe. el odio, la crueldad… eso es el infierno. a veces el infierno somos nosotros mismos.
Manuel Lozano y Fernando Fernan-Gómez (usando las palabras de don Rafael), la lengua de las mariposas.
Lo tuyo con los diálogos de las pelÃculas es uno de mis enigmas sin resolver favoritos en el que a veces pienso, toni. O te imagino ante una base de datos envidiable o te imagino con una memoria prodigiosa doblemente envidiable. Lo dicho, es un misterio. Pero me gustan tanto los misterios sin resolver que casi mejor me quedo con la incógnita y asà puedo seguir admirándome del hecho en sÃ, escuchando tal canción o tal otra entre paréntesis, que eso es lo que haces tú, que lo sé ;)
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Moncho: cuando uno se muere… se muere o no se muere?
don Gregorio: en su casa, qué dicen?
Moncho: mi madre dice que los buenos van al cielo y los malos al infierno.
don Gregorio: y su padre?
Moncho: mi padre dice que, de haber juicio final, los ricos irÃan con sus abogados. pero a mi madre no le hace gracia.
don Gregorio: y usted, qué piensa?
Moncho: yo tengo miedo.
don Gregorio: es usted capaz de guardar un secreto?
(Moncho asiente)
don Gregorio: pues en secreto, ese infierno del mas allá no existe. el odio, la crueldad… eso es el infierno. a veces el infierno somos nosotros mismos.
Manuel Lozano y Fernando Fernan-Gómez (usando las palabras de don Rafael), la lengua de las mariposas.
Lo tuyo con los diálogos de las pelÃculas es uno de mis enigmas sin resolver favoritos en el que a veces pienso, toni. O te imagino ante una base de datos envidiable o te imagino con una memoria prodigiosa doblemente envidiable. Lo dicho, es un misterio. Pero me gustan tanto los misterios sin resolver que casi mejor me quedo con la incógnita y asà puedo seguir admirándome del hecho en sÃ, escuchando tal canción o tal otra entre paréntesis, que eso es lo que haces tú, que lo sé ;)