Angel

Hoy ha sido el día del Ángel, que es una tradición local que se sigue haciendo como hace siglos y que consiste en suspender rudimentariamente de una cuerda a un chaval vestido horrorosamente con alas como de azúcar y deslizarlo por una soga mientras hace así y así con los brazos, como si nadara en el éter, y llega hasta la estatua de la Virgen, le quita el velo negro de luto y le chilla a pleno pulmón Alégrate María Porque Tu Hijo Ha Resucitado y entonces suena, no recuerdo bien, el Aleluya de Haendel o el himno nacional, que yo esto no lo veo desde 1977 aproximadamente cuando lo veía desde el balcón de la casa de una abuela que se murió hace veinte años y que estaba enamorada de Paquirri y se leía el Hola! de arriba abajo porque tenía glamour, no como el Pronto, esa revistilla que en portada traía unos titulares sensacionalistas alertando sobre algo que luego por dentro era otra cosa.

Pero estábamos en lo del Ángel, que no acaba aquí la cosa, porque la ceremonía tenía y tiene un elemento añadido de expectación, a saber: una vez quitado el velo de luto a la Virgen y haberse desgañitado, el Ángel tiene que echárselo al hombro y, por lo visto, el velo tiene que dar en la diana del hombro; es algo así como un pasaje difícil que todo el mundo espera a ver cómo lo ejecuta el virtuoso, si sale victorioso o no, si habrá que torcer el gesto y decir mecachis o si habrá que aplaudir. Luego el Ángel retorna al cielo volviendo sobre los pasos de la soga y sobre las cabezas de la gente y moviendo así y así los bracitos otra vez pero marcha atrás, como en el CinExin y finalmente llega al mismo cielo del que había bajado, un templete de cartón con una ilustración gráfica de nubes y vapores celestiales de lo más kitsch. Luego el Ángel sale andando en procesión y lo llevan a comulgar y la gente se va al campo a asar unas costillas. Y todos tan contentos.

Sí, lo sé, soy un desarraigado. No me conecta nada con esta tierra pero juro que no tengo la culpa. Vivo una especie de exilio interior mirando estas cosas a distancia aunque las respeto, de verdad, y hasta comprendo el componente emocional de estas celebraciones, cómo no lo voy a comprender, pero asumo que la descripción anterior herirá susceptibilidades en ese grupo local de personas que se encuentra contigo por la calle y sabes que te leen pero nunca lo confesarán, lo que pasa que se les escapa alguna cosa y te dices por dentro, mmm, eso lo he puesto en el blog y lo sé porque le puse algo de literatura a la sosa realidad, pero por fuera te haces el tonto. Y alguna de estas personas conectará con la ironía y otras no, que de todo hay como es natural, pero tratándose de tradiciones locales no hay ironía que valga y estarán de uñas pensando escribir alguna diatriba anónima apelando por la reinstauración del destierro. Si lo sabré yo.

Los ángeles no tienen sexo menos en esta ciudad, que durante siglos han sido del sexo masculino menos hoy, cosa histórica y para algunos, hasta histérica. El cavernario clan de machistas redomados, por ejemplo, a buen seguro habrá sacado humo por las orejas pero no dicen nada para que no se note que viven a la derecha del siglo XIII. Federico García Lorca, que tampoco caerá en gracia en este clan pero en esta ocasión igual lo dicen jactanciosos porque queda macho, distinguía genialmente entre la musa, el ángel y el duende y resulta que el ángel de hoy tenía duende, mira por dónde, al menos lo parecía cuando ha salido en el Telediario.

Por lo demás, hoy hacía un clima siberiano, lo que no ha minado el ánimo de los ciudadanos de aquí de toda la vida para hacer lo que se hace este día como Dios manda: ir al campo a asar las costillas. Yo he pasado el día con la abuela, que estaba sentada al lado de la ventana donde ve pasar a la gente y de vez en cuando le da al mando de la manta eléctrica, click, para calentarse la espalda. El click suena lento en las manos tranquilas de la abuela.

3 pensamientos en “Angel

  1. toni

    en el pueblo se visten de cucúes (que no se escribe así, pero se pronuncia tal cual), que suena a cucos, pero que, en realidad son nazarenos, pero a la mallorquina. y es una tradición en alza, porque los jóvenes, básicamente se dedican a adivinar quién es quién y, cuando pasan frente a la chica esa que les gusta mucho pero con la que no se atreven a hablar, le dejan una nota doblada entre los dedos. y un confit, que es como una canica de caramelo con una almendra dentro. en la nota escriben un poema o algo bonito para que se le alegre el corazón y le vuelva la sonrisa. a veces, la penitencia se convierte en historia de amor. conozco a más de uno que empezó así y lleva varios años casado. yo, por mi parte, e igual que tú, ya hace mucho que no sigo estos acontecimientos. ni por la tele ni desde el balcón, que a mí los dioses me dan respeto. o repelús, ahora no me acuerdo.

  2. C.

    En algún lugar del Egeo, al conectar con TVE internacional, va y nos sale el ángel ese, con el mismo canesú y los mismos bucles de todos los años, aunque niña, eso sí. Absolutamente surrealista.

    Vuelvo de un viaje repleto de situaciones igualmente paradójicas, como la celebración del viernes santo en una discoteca adornada con globos de colores que pretendían remedar palmeras tropicales, o mi lectura de Murakami con una música de fondo de pachanga perreante inaguantable. No diré nada de la fauna que conformaba -que conformábamos, debo admitir- el pasaje.

    Lo mejor: perderse del rebaño en las escalas, y eso lamentablemente sólo fue posible en algunas.
    Lo peor: casi todo lo demás.
    Irrepetible (lo digo tanto como caracterización de lo pasado, pero también deseo prospectivo: nunca mais).

    Por estos lares, veo que hay un poco de todo… eso me da buena espina ¿acierto?

    Un abrazo

  3. emejota Autor

    Un poco de todo, sí. Pero va con el blog, es así desde que nación, un día te sale con una cosa y otro día con vete tú a saber. ya me he acostumbrado.

    Lo del viaje va a ser cosa de la globalización, que se mezclan las cosas. Como leer a Murakami bajo una palmera tropical de globos de colores o celebrar el Via Crucis en la discoteca de un crucero. Y eso tiene que marear al principio por lo menos.

    Bienvenida :)

    Un nazareno a la mallorquina también suena globalizado (no sé si de colores, como los globos de arriba) pero la historia de después suena bonita, así, sin más y sin menos. A veces la penitencia se convierte en historia de amor (frase genial) y otras veces pasa al revés. La diferencia es que en lo primero te dan un caramelo con una almendra dentro y en lo segundo no. Te ha salido un micro-relato sin querer, toni. Muy bonito, como todos tus relatos.

    Un abrazo

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