Post #974

No sabía qué título ponerle a este post y he dejado el que viene por defecto. Esta mañana ha sido un poco rara porque me han llamado de la radio para grabar una entrevista y he tenido que llevar todas las preguntas hacia mi terreno. ¿Y eso? Porque no he entendido ninguna y no eran nada del otro jueves, aunque eran sobre el jueves.

Por partes.

Llevar las preguntas hacie el propio terreno exige, modestia aparte, la habilidad de contestar otra cosa distinta a la que te preguntan sin que se note. Eso lo hacen los políticos por costumbre y por interés. Yo lo he hecho porque es que no entendía las preguntas y, la verdad, me he preocupado un poco. Tanto que he terminado la conversación con la mano izquierda sudorosa (en la mano izquierda sostenía el auricular) y se lo he dicho a Germán, que disculpara y tal, que no estaba inspirado, pero Germán ha respondido con un bah (Bach?) tranquilizador.

Germán me ha hecho tropecientas entrevistas e incluso durante un par de años mantuvimos un diálogo semanal en directo vía telefónica sobre lo que salía al paso. Como un post pero en diálogo y por la radio. Así que no será por falta de costumbre. O igual se nota el parón de dos años y los reflejos andan faltos de ejercicio. O la edad. O las medicaciones nuevas. O la suma de todo que da como resultado la resta de algunas cosas. Qué cosa lo del teléfono esta mañana. Nos hemos despedido dos veces, como se acostumbra en estos casos, una despedida queda en la cinta y otra se queda para nosotros, y tras el click me he quedado mirando un poco el auricular. En las novelas el autor diría que me he quedado mirando perplejo al auricular pero esto no es una novela. Esto es un lío.

Para intentar arreglarlo he llamado a mi hermana para felicitarla por su cumpleaños. Mis sobrinos llevan dos días esperando la tarta. Isabel se ha puesto al teléfono para decirme que si quiero un trozo tengo que ir a la tarde y si no, nada. Isabel no ha hecho preguntas para la radio, ha sido un alivio. De fondo se escuchaba cómo mi hermana le decía a Carlos dile hola al tío pero Carlos ha dicho que no quería decir hola, que lo que quería decir es adiós y se ha puesto al teléfono y ha dicho adiós, tío y me he quedado compuesto y sin tarta hasta que he vuelto a oir la voz de mi hermana. En las novelas el escritor pondría al otro lado del hilo telefónico y tal y una variante de esa fórmula es lo que me ha pasado esta mañana: que he perdido el hilo de las preguntas por teléfono. Pero bah.

Un pensamiento en “Post #974

  1. toni

    la radio es algo peculiar. uno habla y no sabe nunca quién le está escuchando. nadie? dos personas? treinta mil oyentes? (una vez me dijeron que el efecto cocdrilo, un programa de cine que hacía antes, tenía treinta mil oyentes y casi no pude seguir haciéndolo de nervios). será igual que en televisión. aunque en la radio es más raro, porque nadie te ve, y puedes hacer ademanes y bailar con los cascos puestos sin vergüenza o con ella. lo que ocurre cuando te hacen entrevistas por teléfono y no entiendes las preguntas es que te quedas en silencio. y el silencio en la radio es más raro todavía. y, si luego te dicen adiós tío en lugar de hola, es lógico que pierdas el hilo. que siempre es mejor que perder los papeles, porque en el hilo no puedes apuntar cosas y en los papeles sí. aunque puedes coserlas. y ahí es cuando el hilo se hace un lío.

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