Campaña (3)

El mega-debate en el aire. Dice la radio que hay quien se ha reunido en bares, peñas, sociedades gastronómicas, pabellones deportivos y demás con cervezas y pizzas y lo que se tercie. Alguna cadena de televisión ha retirado esta noche el capítulo de su serie estrella para ahorrarse mañana por la mañana un disgusto con el share y, de paso, ahorrar: la ficción sale muy cara.

En el pase por la alfombra roja, los cronistas ya se han fijado en la arruga impertinente del traje y han debatido sobre el lado inoportuno hacia el que parece desviarse la corbata. En el plató, los candidatos comparecen de pie ante la audiencia a ambos lados de la periodista. Tiene la imagen un cierto aire a prolegómenos de combate de boxeo, casi parece que los candidatos van a empezar a blandir puños al aire, dando saltitos nerviosos. Tras los anuncios, el candidato de la derecha se ha sentado a la izquierda y el candidato de la izquierda lo ha hecho a la derecha, ambos de azul. La periodista se ha sentado en el centro y como no se sabe de qué pie cojea se ha puesto un traje del color de la pantera rosa. Yo estoy con el portátil en las rodillas y, escudado tras la pantalla, de vez en cuando me asomo. Ya se han producido dos o tres dolpes directos, de esos que te hacen dejar de teclear, poner cara de uy, eso ha dolido, y mirar para comprobarlo.

Me da la sensación de que no importa si el candidato de un lado u otro de la mesa tiene una buena intervención porque su contrincante va a hacerse el sordo y salir con otro tema. Pero de lo que estoy convencido es que el verdadero debate se va a crear cuando este que está sucediendo ahora termine. El verdadero debate está en la mesa de edición. Ya sea de manera torticera o por medio de un simple, aséptico y recto ejercicio de su habilidad profesional, los técnicos de edición de vídeo de las respectivas cadenas harán, con sus respectivos resúmenes, cortes o ráfagas lanzadas al aire, que el discurso y el efecto del discurso sea distinto. Así quedó patente en el capítulo de la semana anterior. Un periodista, invitado a un debate donde se debatía el debate, dijo tras colarse una de esas ráfagas por la ventana de la tele: “pues visto así me convence más que en el debate, la verdad”. Y apoyó la espalda en la silla, perplejo. El verdadero debate no tiene lugar en el directo del debate sino en el enlatado posterior. De todas formas, por lo que estoy viendo, la cosa está clara. Haremos zapping en los resúmenes.

3 pensamientos en “Campaña (3)

  1. -S-

    Sin duda ambos han estado brillantes, pero no por sus palabras sino por la iluminación del plató. Solo hay que dar una vuelta por los diferente periódicos para ver como cada uno canta victoria, es gracioso leer los comentarios. Alguien se ha fijado en los gráficos? no digo que los datos no sean correctos, pero sinduda las proporciones de los mismos no hacen justicia a los datos aunque los miremos en una escala logarítmica.

    Un saludo

  2. toni

    siempre he pensado que sería bueno que en estos debates, los diálogos los escribiera Christopher Hampton, guionista de Las amistades peligrosas. sería fantástico encontrarnos con un verdadero combate dialéctico en el que las dagas lanzadas por uno y por otro fueran violentas y sangrantes, educadas, pero sangrantes. tal vez, como dijo Gabilondo, dentro de unos años estos programas serán más comunes de lo que lo son ahora y servirán para algo más. de momento, aunque, como bien dices, la cosa esté clara, tendremos que conformarnos con un usted miente siempre al que se le contrapone un eso es mentira.

  3. emejota Autor

    “tendremos que conformarnos con un usted miente siempre al que se le contrapone un eso es mentira”. Eso ha estado genial, toni. Hampton opinaría lo mismo.

    A mí lo que me sorprendió de los gráficos es que parecían de trabajo escolar, un powerpoint básico, una cosa rara, vamos. Bienvenido, -S-

    (ya tenemos V, C, S… como los sillones de la Academia)

    :)

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