Digestión

Nunca deberíamos comer demasiado cuando nos sentimos nostálgicos. Eso genera vértigos románticos, impulsos macabros, desesperaciones líricas. El que se siente a punto de hundirse en la elegía debería ayunar para conservar su espíritu seco y austero. Antes de escribir Las tribulaciones del joven Werther, ¿cuánto chucrut con guarnición se había zampado Goethe?

Los filósofos presocráticos, que se alimentaban con un par de higos y tres aceitunas, crearon un pensamiento simple y hermoso, desprovisto de sentimentalismo. Rousseau, que escribió la pringosa Nueva Eloísa, aseguraba que comía “muy ligeramente: excelentes lácteos, pastelería alemana”. Toda la mala fe de Jean-Jacques estalla en esa edificante declaración.

Yo, que acababa de ponerme las botas, empecé a darle vueltas a mi excursión campestre. De la familia que había visitado, quedaba lo mismo que había dejado del pollo: nada.”

Amélie Nothomb, “Diario de Golondrina”.

Un pensamiento en “Digestión

  1. toni

    qué ganas le tengo a este libro. otro que duerme en la estantería esa que me odia. casi tanto como la de las películas.
    (gracias por estas píldoras litelarias)

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