Campaña

Puntuales, los políticos han empezado la campaña electoral y esta mañana los medios locales contaban que un candidato ha decidido iniciarla a pie de rellano, puerta a puerta. El candidato comparecía a las puertas del tercero A o del cuarto B acompañado por una tropa de periodistas con sus cámaras de vídeo y de fotos y los flashes y parecía como si se escudaran tras el candidato temerosos de la señora mayor que en ese momento salía a atender a ver quién era el que llamaba a la puerta. Sí?. Hola, señora, buenos días, cómo está usted, encantado de saludarla, mire, soy el candidato y voy a explicarle sucintamente las razones de tal y de cuál.

La imagen era muy curiosa puesto que el candidato dudaba, inquieto, sobre el ángulo exacto en el que situarse para que su perfil se repartiera equitativamente entre la señora y los medios que allí estaban para atestiguar la cosa. Es importante la imagen. Tanto que, de más está decirlo, la señora que acababa de abrir la puerta era a su vez y sin saberlo elección resultante de un cuidadoso trabajo de los asesores de imagen, esos señores que les dicen a los políticos lo que deben hacer, lo que deben vestir, lo que deben decir y cómo, lo que deben comer y a qué hora y con quién, en definitiva, los que dictan quién debe ser el político. Pues también ellos estaban, seguro, tras la risueña escena de esta mañana: se habrían informado previamente de las tendencias políticas de esa buena señora, no fuera a ser que diera con la puerta en las narices al candidato delante de los medios o, peor aún, le mandara a freir espárragos para regocijo de la oposición; también se habrían informado de la amplitud del rellano, para que los medios dispusieran de un buen ángulo de toma, y hasta del aspecto del edificio porque la estética siempre es importante; la ética, pues a veces.

El candidato había empezado a largar su mitin en el momento en que la señora había abierto la puerta y todo sonaba fuera de contexto, hasta la sonrisa del propio candidato parecía extrañada por todo, por hablar de una manera que no sabía conjugar el estilo vecinal, ese con el que se dice que el cartero ha dejado esto antes para tí o no guardarás por casualidad el periódico de ayer con el de la rueda de prensa a la salida del pleno en el Congreso de los Diputados. Firme en sus propósitos, seguramente con un hilillo de sudor alrededor del cuello de la camisa convenientemente comprimido por el nudo de la flamante corbata, que a la señora no parecía irle con el traje, el candidato exponía un discurso en el que no faltaban términos como territorialidad, impulso, crecimiento y esfuerzo y, al final, contagiado por su propio optimismo en la victoria, se mostraba convencido de que el voto de usted junto con el de personas como usted, harán posible que tal y que cuál.

Acostumbrado el candidato al aplauso temprano, ese que apenas espera a que el punto corone sus frases, un silencio incómodo, una aterradora eternidad de dos segundos de vacío se ha hecho en el rellano ante el aliento contenido del candidato y de su séquito, compañeros del partido y de los medios de comunicación. Sin soltar el pomo de la puerta, la señora ha dicho entonces:

-Ah, bueno.

Y el candidato se ha girado hacia los objetivos con el objetivo de que inmortalizaran la hazaña. La señora posaba con la cara de perplejidad de quien ha captado perfectamente la oquedad de la escena, lo raro que era todo o a ver si terminamos ya que estaba viendo a la Ana Rosa o leyendo en el váter el tercer tomo de En busca del tiempo perdido: el mundo de Guermantes, de Proust. Eso ya no nos incumbe saberlo.

4 pensamientos en “Campaña

  1. Marina's mom

    Desternillante. Hoy volviendo a casa de un paseo por Ujué (coronado con unas buenas migas, por cierto), abro el buzón y Aitana, la mayor, me dice entre atónita y emocionada por lo inusual: “¡Mamá! ¡Cuántas cartas!”. Aunque más atónita se ha quedado cuando he agarrado y sin siquiera abrirlas las he tirado directamente a la basura (de reciclaje de papel, eso sí; que los políticos no pensarán en los arbolitos, pero al menos una servidora, pone su granito de arena). Alguna vez he de acumular todos los sobres que llegan a casa y se los voy a mandar a ver si se sonrojan… No sería mala idea para un artículo de campaña: los kilos de papel que se gastan en temporada electoral, para que luego digan, entre otras cosas, que se preocupan del medioambiente.

  2. C.

    Pues atención a las campañas radiofónicas. Lo que he escuchado esta mañana no tiene nombre… Lo malo es que todo estará estudiadísimo y esos anuncios para borregos que apelan a no sé qué víscera -pero no desde luego a la razón- surtirán su efecto. Será cierto que tenemos lo que nos merecemos. Una pena.

    Mmmmm, qué ricas las migas (que la Nothomb nos perdone, amén).

  3. toni

    qué bueno, emejota. me hubiera encantado verlo. aquí han empezado con algo peculiar. uno de los partidos han puesto lo qeu llaman vallas interactivas. la cosa consiste en que cualquier se puede subir a pintarrajearlas. la candidata, de hecho, se ha subido con una escalera y ha hecho un grafiti con su nombre. casi se mata. pobre (o no). lo que me pregunto es quién coño se va a jugar el pescuezo para decir yo les voy a votar. como no sea la oposición para pintarrajearle unos bigotes. son muy peculiares las campañas. porque luego no cambia casi nada.

    C, tienes razón. lo malo es que surjen efecto. siempre y cuando quede algo de espíritu crítico al que agarrarse y con el que decidir, me sentiré un poco arropado.

  4. emejota Autor

    Lo de las toneladas de sobres en el buzón es deplorable e intuyo que es la punta del iceberg del derroche sin miramientos que arroja una campaña electoral. Por otra parte, me inquieta ese afán de hacerse votar unos señores que, con todo descaro, te están diciendo que quieren el poder. Que lo quieren para ayudarte a tí y a mí es un camelo, eso hace siglos que lo sabemos, pero sigue siendo la excusa que utilizan.

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