Paraguas 18 febrero, 2008
Escrito por emejota en : Asuntos propios , 9 comentarios , trackbackCaminábamos Gloria y yo al cobijo del paraguas y en el pavimento brillante se reflejaba la luz de los escaparates a la hora de cerrar. Y Gloria me decÃa, tienes que escribir, emejota, tienes que escribir, y yo me reÃa por la ocurrencia. Ya lo habÃa dicho varias veces en la cafeterÃa elegida por ella tras haber hecho averiguaciones acerca de cuántas y cuáles estaban cerradas, porque el lunes por la tarde descansan, y cuántas y cuáles no. En la cafeterÃa elegida, acogedora, habÃamos hablado de muchas cosas y hasta le habÃamos quitado el envoltorio a un pequeño secreto. Ahora, bajo el paraguas, volvÃa a nombrar lo de la escritura con esa forma pausada y tan caracterÃstica de Gloria a la hora de persuadir. Caminar junto a alguien al amparo de un mismo paraguas con la lluvia percutiendo de manera suave en la tela y resbalando después por los laterales me hace sentir siempre como en un refugio. Hoy los coches pasaban haciendo agitar los limpiaparabrisas y un grupo de chavales corrÃa por la otra acera riendo y gritando en busca de un techo cercano pero nosotros caminábamos sin prisa, a nuestro ritmo, como si no siguiéramos el guión de la escena, como si se tratara de una prolongación de la conversación anterior y nos hubiéramos traÃdo algunas palabras debajo del paraguas y en los bolsillos. Una vez le dijeron a Gloria que da luz pero de eso ya nos habÃamos dado cuenta todos.