Archivo por días: 16 febrero, 2008

Planes

Noticia. Dice mi sobrino Carlos que se va a casar. Con Lorín. Al menos el nombre suena así, Lorín, igual resulta que se escribe distinto. Pues se van a casar. ¿Cuándo? En vacaciones. Dice que después de la boda lo celebraremos con una tarta en la merienda y jugaremos al fútbol, Lorín, Carlos, la abuela, el tío, todos. Después nos llevará en su caballo al castillo donde pasaremos una temporada viendo la tele mientras Carlos va a trabajar. ¿En qué? Es difícil saberlo, pero consiste en cavar en el suelo y en llevar martillos. Dice Carlos que trabajará con todas sus fuerzas y que ganará cinco. Por lo visto, cinco es un señor sueldo, el suficiente para poder ir al súper y comprar comida. ¿Qué comprar con cinco? Verdura, eso lo tiene muy claro. Luego llevará la compra al castillo para hacer la cena. Lorín no lo sabe pero la petición de mano va a producirse el lunes en el parvulario. Le va a decir: por favor, Lorín, te quieres casar conmigo? Y cuando ella responda que sí él le va a decir que gracias. Cuando se casen tendrán que dejar de ir al colegio porque van a tener dos hijos, un hijo y una hija y habrá que atenderles y llevarles al arenero del parque. ¿Qué ocurrirá el lunes si Lorín dice que no? La pregunta no parece haber causado la menor inquietud en Carlos, quien confía ciegamente en el sí, quiero. Pero, y si resulta que dice que no? Dice Carlos que si Lorín dice que no pues entonces se casará con otra. O con Gonzalo.

Lecturas

Han venido a juntarse tres de los libros más estimulantes y prometedores que he tenido ante los ojos desde hace mucho tiempo: “Lo que sé de los vampiros”, de Francisco Casavella, “Diario de Golondrina”, de Amélie Nothomb y, esperado con mucha curiosidad, “Sauce ciego, mujer dormida”, el libro de relatos de Haruki Murakami que Tusquets venía anunciando desde hace un tiempo.

El primero, con su título tan sugerente aunque la cosa no vaya por ahí, va a mejor, es el Premio Nadal de este año. Esto de los premios tiene el prestigio por los suelos pero el Nadal mantiene un grado de credibilidad notable. Si esta novela no fuera premio a lo mejor no estaría publicada ahora o pasaría desapercibida en el inasumible caudal de lanzamientos que desbordan a las librerías y a los lectores. Tiene un comienzo maravilloso, veremos si mantiene el tipo, quiero pensar que sí. Lo mismo le ocurre, pero con un plus de asombro, que hay que ver cómo escribe la gente, al “Diario de Golondrina”, que me ha llegado de regalo, mira qué bien. Y las entregas con cuentagotas de la bibliografía de Murakami reparan, tras las últimas novelas-río, en el ámbito de lo breve: 24 cuentos donde se comprimen las constantes de este autor que tanto me interesa.

Todavía tengo dos libros a medias y uno sin empezar. ¿Cómo se las arregla la gente para sacar tiempo? ¿Son conscientes los editores de que este ritmo frenético en los lanzamientos es un disparate?