Un viaje imaginario al invierno
Gracias de todo corazón, doctor.
(click)
:(
En fin, qué triste es despedir a ciertas personas definitivamente. Menos mal que siempre queda la alegrÃa y el agradecimiento a la vida por haberlas puesto en nuestro camino. He leÃdo tu “Presentimiento” y no he podido evitar acordarme de mi profesor de solfeo. Un franciscano con un don especial para enseñar a los niños, organista maravilloso en nuestra parroquia. Aún se me ponen los pelos de punta cuando pienso en aquellas misas del dÃa de Navidad y guardo como oro en paño los detalles de cuando nos vimos por última vez y ambos lo sabÃamos… Igual te suena: VÃctor EcheverrÃa. Bittor.
gran parte suya se queda contigo emejota.
una pena :(
hay personas que nos alimentan la existencia. como Pedro, un compañero de clase de los tiempos de la facultad de Madrid que ahora vive y trabaja en Bruselas. o el maestro Moi, un joven amante de Bowie, que ahora es ayudante de dirección en Cuéntame. o el tÃo Miquel de Porreres, el médico del pueblo, que me trató el asma por primera vez. son gente con la que tienes un algo que no sabes que es, pero que te conecta. una conexión inusual, que te hace levantar mucho la ceja cada vez que le escuchas hablar. son sabios cotidianos. sé que el mundo está lleno de ellos. qué coincidencia o qué destino haberlos encontrado. y qué inmensa suerte haber podido quedarnos un trocito de sus palabras escritas en la piel del recuerdo.
Además de los modelos literarios de vida, existen los maestros vitales de carne y hueso. Haber rozado nuestra existencia con la suya es un privilegio, un motivo de alegrÃa. Luego vienen las pérdidas, sÃ, pero queda su huella, una impronta en nuestro ser más Ãntimo, desde donde a nuestra vez seremos capaces de conformar a otros seres.
También estoy :(
pero a él le gustarÃa :)
asà que :)
(Gracias)
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:(
En fin, qué triste es despedir a ciertas personas definitivamente. Menos mal que siempre queda la alegrÃa y el agradecimiento a la vida por haberlas puesto en nuestro camino. He leÃdo tu “Presentimiento” y no he podido evitar acordarme de mi profesor de solfeo. Un franciscano con un don especial para enseñar a los niños, organista maravilloso en nuestra parroquia. Aún se me ponen los pelos de punta cuando pienso en aquellas misas del dÃa de Navidad y guardo como oro en paño los detalles de cuando nos vimos por última vez y ambos lo sabÃamos… Igual te suena: VÃctor EcheverrÃa. Bittor.
gran parte suya se queda contigo emejota.
una pena :(
hay personas que nos alimentan la existencia. como Pedro, un compañero de clase de los tiempos de la facultad de Madrid que ahora vive y trabaja en Bruselas. o el maestro Moi, un joven amante de Bowie, que ahora es ayudante de dirección en Cuéntame. o el tÃo Miquel de Porreres, el médico del pueblo, que me trató el asma por primera vez. son gente con la que tienes un algo que no sabes que es, pero que te conecta. una conexión inusual, que te hace levantar mucho la ceja cada vez que le escuchas hablar. son sabios cotidianos. sé que el mundo está lleno de ellos. qué coincidencia o qué destino haberlos encontrado. y qué inmensa suerte haber podido quedarnos un trocito de sus palabras escritas en la piel del recuerdo.
:(
Además de los modelos literarios de vida, existen los maestros vitales de carne y hueso. Haber rozado nuestra existencia con la suya es un privilegio, un motivo de alegrÃa.
Luego vienen las pérdidas, sÃ, pero queda su huella, una impronta en nuestro ser más Ãntimo, desde donde a nuestra vez seremos capaces de conformar a otros seres.
:(
También estoy :(
pero a él le gustarÃa :)
asà que :)
(Gracias)