Reto

Daniel Barenboim

Daniel Barenboim ha frecuentado la integral de las Sonatas de Beethoven a lo largo de su carrera. La última tenía un aliciente extra: hacerlo en directo con las cámaras de televisión de testigo. Barenboim ya lo había hecho frente a un público sin cámaras y ante unas cámaras sin público (recordemos la serie de programas de televisión de los ochenta en los que cada sonata era interpretada en un salón palaciego distinto). Pues ahora todo junto: público y tele en directo. Sin red. Todo un reto.

Supongo que a ciertas alturas de una carrera como la de Barenboim este tipo de estímulos son necesarios, sobre todo cuando uno ya lo ha tocado y dirigido todo varias veces. En el caso de un artista como Barenboim, no se trata de un alarde que busca la atención de una audiencia porque Barenboim es un mito viviente liberado de audímetros. Se trata, más bien, de un reto personal, algo entre la música y el músico, entre esta música y este músico, cuya relación ha crecido y madurado con el tiempo y necesita reencontrarse. Y aquí es cuando la cosa empieza a resultar estimulante también para el oyente que conoce y reconoce la personalidad de Barenboim como músico de los pies a la cabeza.

Daniel Barenboim

Las 32 sonatas de Beethoven fueron distribuídas entre 8 conciertos celebrados entre el 17 de Junio y el 6 de Julio de 2005 en Berlín y recientemente han salido en un pack de dvd´s distribuídos por EMI Classics. Ese fue mi regalo de Navidad, es decir, el que me suelo hacer a mí mismo. Mientras esperaba su llegada no sabía qué me producía mayor curiosidad: si los 8 recitales o la serie de clases magistrales incluídas en el pack en las que Barenboim habla sobre aspectos esenciales de algunas de estas sonatas con alumnos de la talla de Lang-Lang. Ahora que lo estoy disfrutando, y mucho, todavía no lo sé: ambas cosas son un tesoro inagotable de riquezas. La sabiduría musical de Barenboim, que es enorme, sale a relucir tanto en el diálogo apasionante con sus alumnos como en el diálogo interior que tiene lugar en el concierto.

Todo está muy cuidado de antemano, de hecho, la dirección musical de la serie de programas está a cargo del propio Barenboim. En los conciertos en directo, la fotografía es ambarina y la distribución de las cámaras ha sido cuidadosamente planificada para no distorsionar la atmósfera del concierto y no convertir el recital en directo en un programa de televisión con público.

Daniel Barenboim

El resultado es muy sorprendente porque en pocas ocasiones había tenido una sensación de “directo” con tanta intensidad a través de una pantalla. Se tiene la sensación de estar asistiendo por momentos a un duelo: ahora la música retando a Barenboim, ahora Barenboim llevando las riendas de la construcción sonora de estas imponentes estructuras musicales. En ambos casos, Barenboim luchando. Y este Barenboim que vuelve a las Sonatas con la sabiduría y la serenidad de la edad y la experiencia, resulta increíblemente humano, muy lejos del Barenboim hierático de las anteriores grabaciones para televisión. Aquí vemos a un Barenboim que toma sus precauciones a la hora de abordar ciertas cumbres y que muestra su plena autoridad sobre otras; a un Barenboim cuyos dedos desgranan primores y también a un Barenboim en apuros. El maestro sufre, sí, y es alucinante asistir a esa batalla íntima en la que las manos buscan y conquistan lo que en realidad no está fuera sino que es arrancado y modelado desde dentro. Grande.

4 pensamientos en “Reto

  1. rmf

    un buen amigo también me acaba de dejar esta integral.. He empezado por las clases magistrales. Magistrales. A veces me pierdo en el detalle y la velocidad con la que comenta, pero disfruto mucho, como cuando habla del rubato., con el primer alumno. Por cierto, es deliciosa la manera que tiene de machacar las interpraciones, alabandoles siempre: usted tiene una energia impresionante … pero no controla el tempo … etc.

  2. toni

    ese hombre es un maestro. un mago de las notas. y me quedo con la boca abierta, como los sobrinos postizos ayer en casa viendo Ratatouille, cuando cierro los ojos y te leo. porque la música se me mete por dentro y sale hacia afuera en forma de sonrisa pacífica. grande.

  3. C.

    Hablando de sonatas… Estooo, ¿no nos ibas a contar algo un día de estos sobre los Adioses? Y ya puestos a pedir… ¿te acordarás de nosotros, los legos? Bueno, hazlo a tu estilo; total, ya tienes claro que cuentas con un público cautivo ¿no? ;)

  4. emejota Autor

    C.: es que ya despedí a los Adioses (cuela el chiste?) Pero cualquier día de estos vuelven y lo cuento, qué tal les ha ido y tal.

    toni: ese hombre es un maestro, sí, y coherente. Y muy personal. Hay pianistas que no pillan qué quiere decir exactamente eso de ser “personal” en música y miran raro la forma de tocar de Barenboim. Pero da igual.

    rmf: estoy de acuerdo. Esa fórmula forma parte de un ritual que consta de tres partes: alabanza a la interpretación + silencio expectante + un silencio roto por un “peeeeeero” por parte del maestro que relaja el ambiente y produce alguna sonrisa porque todos esperan ese pero, que es la razón de ser de la clase magistral.

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