Convalecencia

José SaramagoSon cosas que pasan, que tienen que pasar un día u otro, pero eso no quiere decir que después de la cena un periódico ojeado con retraso nos haga decir vaya, mira, Saramago está ingresado en un hospital. Aquí pone que arrastraba una neumonía desde Noviembre pero que se agravó con una insuficiencia respiratoria y el redactor deja caer de golpe los 85 años del escritor en el punto exacto de la frase donde las palabras adquieren un matiz de reserva. Dice la noticia que está estable. Y que le está cuidando Pilar, claro. Habría que preguntarle a los médicos si se espera la llegada del italiano, que a Blimunda confortó en la enfermedad con suave y blanda música; que le llamen, quizá esté entretenido con el jesuíta en una de esas conversaciones a la que ambos se entregan olvidando la hora y los minutos del reloj. Que le llamen a la mujer del médico si no, que esta noche de vigilia los ciegos no se quedarán ciegos.

El narrador esta noche descansa. Doña Ana reza a sus santos con siseos piadosos y el funcionario de la Conservaduría General registra afanosamente los nombres mientras el extremo de un hilo rodea su tobillo y el otro está amarrado a la pata de la cama de un hospital, basta un movimiento leve para que los cuidados todos vuelen hacia allá. El doctor Ricardo Reis pasea por la minúscula habitación del Hotel Bragança y el alfarero no trabajará hoy para no hacer ruído. Eso no lo dice la noticia del periódico pero lo sabemos nosotros de sobra.

Todavía no, don José.

Un pensamiento en “Convalecencia

  1. toni

    no. todavía no. además, aún no he terminado de leer las pequeñas memorias que me han devuelto a Lisboa, cuando aún podía hablar con total impunidad de todo lo que las neuronas sentían. aún no, don José, que los ojos ávidos de palabras sabias le necesitan. porque son pocos los que, cuando hablan, consiguen la admiración de los que escuchan. o leen. y todavía son muchos los que tienen que descubrirle y seguir las líneas de sus párrafos nuevos. y también de los viejos. todavía no, don José, que tiene a Pilar cuidándole y a todos los que estamos aquí pensándole. para que pueda continuar muy pronto.

Deja un comentario: